El Parlamento Europeo, citado en Estrasburgo, ha ratificado una Resolución a través de la cual condena, con firmeza, los abortos y las castraciones irremediables en China bajo la política "del hijo único". El correctivo enlaza con el caso del aborto violento al que fue avasallada Feng Jianmei, ejecutado en la provincia china de Shaanxi.

La Resolución "condena con fuerza la decisión de forzar a la señora Feng a abortar y condena globalmente la práctica de los abortos y las esterilizaciones forzosas, especialmente en el contexto de la política del hijo único".

En todo aborto provocado existe un ser humano que pierde la vida, un verdugo que asesina y una madre que padece las secuelas derivadas por la muerte de su propio hijo, enclaustrado en su seno.

Un ginecólogo rescatador, colaborador de la Fundación Red Madre y otras instituciones semejantes, como la Asociación de Víctimas del Aborto o Línea de Atención a la Mujer, relata su experiencia personal.

Hoy son irrebatibles las secuelas del aborto para la robustez de la mujer. Hasta los abortistas se percatan de que el aborto es una tragedia para la mujer.

Tras el aborto se sienten muy angustiadas, esa noche no pueden conciliar el sueño, saben que han hecho algo horrible, se sienten inmundas y miserables, que su bebé ya no nacerá nunca, que sus despojos quedaron para siempre en aquella habitación de la muerte donde, además, fue maltratada. El pecado las abruma.  Como dice el profesor Wilkie, "es  muy fácil sacar un hijo del útero, pero es muy difícil sacarlo del pensamiento". Brotan las congojas, sueñan con bebés y con la sangre de su propio hijo, surgen los perturbaciones alimentarias y de la conducta sexual. Con frecuencia tienen ofuscamientos y propensión al suicidio. La tasa de las inmolaciones voluntarias es mucho más alta en mujeres que han abortado que en las que han resuelto continuar adelante con el estado de gravidez. 

La ayuda que buscan estas adolescentes la pueden encontrar en asociaciones como Red Madre que, de forma dadivosa, emplaza a sus voluntarios a disposición de las jóvenes para prevenirles de las secuelas del aborto.

Las asisten para que no se sientan solas en la angustia, la soledad y el silencio. Son adolescentes que han transitado por la zozobra del aborto y que saben percibir sus circunstancias de desamparo y turbación.

Las alientan para que sigan con sus gestaciones, se preocupan de sus penurias. Como siempre es eficaz preguntar qué precisan para poder dar a luz a sus bebés, habitualmente solo con una palabra de aliento es suficiente, otras veces precisarán una faena o un hogar de acogida.

Red Madre, además de rescatadores voluntarios, tiene entendidos voluntarios que sin ánimo de lucro ofrecieran sus asistencias como letrados, farmacólogos, psicólogos o ginecólogos.

Nuestra experiencia exhibe que el 80% de las jóvenes a las que se les brinda apoyo acuerdan seguir adelante con el estado de buena esperanza, renunciando al asesinato de su propio hijo.

Clemente Ferrer
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