• Los resultados de 2012 serán el ajuste más importante de la historia de la compañía.
  • Juan Béjar inaugurará su etapa como Ceo con un fortísimo recorte de gastos, pensado en sus tres grandes retos: la austriaca Alpine, la británica Waste Recycling Group (WRG) y La compra de Uniland por Cementos Portland.
  • Sin embargo, Rafael Montes, responsable directo de las tres operaciones, permanece en el Consejo.

El secretario general de FCC, Felipe García, hombre de la total desconfianza de Esther Koplowitz (en la imagen), convocaba, por fin, en la noche del miércoles, el esperado consejo de administración de FCC en el que se haría oficial la salida de Baldomero Falcones y el nombramiento de Juan Béjar como primer ejecutivo, noticia que adelantara Hispanidad.

Como Falcones era presidente y Ceo, y Béjar sólo Ceo, el puesto de presidente iba a ser ocupado por la propia Esther Koplowitz, principal accionista de la constructora pero, en el último momento, ha sido Exther Alcocer Koplowitz, su hija mayor, quien ha asumido el cargo, aunque sea la madre quien, como propietaria, siga al mando.

Béjar tendrá plenos poderes en el día a día y, lo más importante, abordará un fortísimo proceso de reconversión. Es un volver a empezar, proceso que tendrá su primera parada en las cuentas de 2012, cuentas duras, donde no habrá ningún efecto imagen.

Además del endeudamiento creciente del Grupo, los problemas de FCC son tres: por un lado, la austriaca Alpine, una constructora que puede ser rentable pero que necesita profundas reformas y que madure alguno de sus proyectos. El precio de compra no fue el adecuado y los socios elegidos, tampoco.

Por otra parte, está el problema de reciclaje de basura en Reino Unido. La empresa británica de recogida y reciclaje Waste Recycling Group (WRG) se compró en vísperas de una nueva regulación en Reino Unido que perjudicó sus intereses. En definitiva, se compró cuando no debía comprarse.

Y lo peor de todo: la compra de Uniland por Portland Valderrivas en vísperas del hundimiento de la construcción y, en consecuencia, del sector cementero. Un sector absolutamente cíclico donde se gana mucho dinero cuando va bien y se hunde cuando va mal… y que resulta difícilmente exportable, ferozmente rígido en sus mercados. Desde luego, no era el momento para comprar Uniland.

Incluso hay que decir que le honra a Esther Koplowitz el haberse negado a reducir plantilla en Portland cuando llegó la crisis, aunque, al final, se viera obligada a abrir su primer ERE. FCC es un grupo que se lo piensa tres veces antes de despedir gente. Pero el error fue el mismo: nunca se debió comprar Uniland y mucho menos en ese momento y a tan alto precio.

Por eso sorprende que Rafael Montes, con despacho en la sede central y ascendente sobre la vieja guardia -que fue el protagonista de esas tres operaciones- permanezca en el Consejo y no se retire a cuidar el jardín.

Eso sí, Falcones fue llamado para resolver los problemas creados por Montes pero no afrontó la realidad y optó por la diversificación cuando no eran momentos de expansión sino de fortalecimiento del balance.

En cualquier caso, Béjar es el primer ejecutivo de una nueva etapa. Los resultados de 2012 no contarán con ningún tipo de maquillaje.

Eulogio López

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