• El consejero delegado ha decidido culminar de forma acelerada el saneamiento y la bolsa se lo premia.
  • Por esa razón, el Grupo presentó pérdidas por 678 millones de euros durante el primer semestre.
  • Ahora hay que resolver el asunto de la División de Renovables.
  • El Grupo se centrará en los servicios urbanos.

El consejero delegado de FCC, Juan Béjar, ha presentado los peores resultados posibles correspondientes al primer semestre del año. Nada menos que unas pérdidas de 607 millones de euros, producto, sobre todo, de la constructora austriaca y de Energías Renovables.

Lo ha hecho 'aposta', que diría un castizo. Ha preferido adelantar todas las minusvalías del desastre Alpine, reducir costes en sectores en baja, como el cemento, en la fallida, por tardía y enfocada a las renovables, inversión en energía, así como también por una reducción de gastos necesaria y aún, como ya hemos adelantado en Hispanidad, inconclusa. 

En cualquier caso, la Bolsa ha valorado esta aceleración del saneamiento, no a través de ninguna ampliación de capital, que si todo sale según lo previsto no será necesaria, con un repunte en la cotización, nada más conocerse los resultados definitivos.

Además, la división de Energía aún precisa de la refinanciación bancaria, por un total de 800 millones de euros, cuando el valor que le concede la empresa es de 700. Y ahí Béjar está dispuesto a jugar fuerte.

Al final, lo que queda es un empresa más pequeña, que se va a dedicar a su punto fuerte: servicios urbanos, sobre todo dos: recogida y reciclaje de basuras -donde es líder- y agua, donde comparte el liderazgo con AGBAR.  

También queda la construcción internacional, pero cambiando el modelo. Un secreto: ninguna constructora española ha conseguido hacer rentable su negocio internacional (si acaso, OHL, y aun así con problemas). Sólo sirve, eso sí, para paliar el exceso de capacidad tras la caída del sector inmobiliario y de obra civil en España. Bueno, más que caída, derrumbamiento.

Eulogio López

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