• El nuevo ejecutivo de la constructora austriaca, enviado por FCC, Santiago Ruiz, ha encontrado muchas zonas de sombra en la gestión de Dietmar Aluta.
  • A falta del análisis final, las desastrosas inversiones de Aluta, especialmente en los Balcanes, han obligado a recomponer la cuenta de resultados del primer trimestre y aumentar el perímetro de reconversión.
  • Además de Alpine, el otro agujero viene de FCC Energía, cuyo proceso de venta toca a su fin. Cinco son los aspirantes: cuatro fondos internacionales, uno español. Se venderá, naturalmente, por la deuda.
  • Mientras, el Ceo Juan Béjar marca el ritmo: agua, basuras y construcción internacional... y olvidarse de todo lo demás.

Los resultados del primer trimestre de la constructora FCC no son buenos. El nuevo consejero delegado, Juan Béjar ha cogido el toro por los cuernos y ha iniciado un fuerte proceso de saneamiento, que afectan al sector cementero, al constructor ya FCC Energía.

Su idea era centrarse en el corazón del negocio: agua (Aqualia marcha bien), residuos urbanos -tanto recogida como reciclaje- y saneamiento de márgenes en construcción internacional. Aquí conviene disipar un equívoco importante. Es cierto que la construcción en España no funciona... como también lo es que ninguna constructora española gana dinero con sus obras en el exterior. Mantiene el negocio, sí, pero no más, Béjar quiere aumentar los márgenes en el exterior.

Ahora bien, el proceso reconversor cuesta dinero pero no tanto como para presentar un EBITDA negativo de 34 millones de euros, frente a los 237 millones de euros de resultado de explotación positivo obtenido durante el mismo trimestre del año anterior.

¿Donde está el problema Pues en FCC Energía y en Alpine. Sólo que lo de FCC Energía también estaba previsto. De hecho, la división está en venta y fuentes del Consejo de FCC confirman a Hispanidad que el proceso está avanzado y se dispone de cinco ofertas de otros tantos fondos, cuatro extranjeros y uno español. Se venderá por la deuda, claro está.

Pero lo que en ningún modo estaba previsto era la constructora austriaca Alpine. FCC tomó la mayoría a su mayor accionista y primer ejecutivo Dietmar Aluta (en la imagen), quien siguió controlando la sociedad con una participación del 15%. Finalmente, FCC adquirió el 100 por 100 y aún entonces Aluta siguió influyendo en la sociedad. Finalmente, ante el progresivo deterioro de las cuentas, desde Madrid se envió a Santiago Ruiz a Viena y es entonces cuando comenzaron a aflorar operaciones, sobre todo en los Balcanes, que daban materia para la reflexión. Por ahora, puede decirse que Ruiz ha encontrado muchas zonas de sombra en la gestión de Aluta. Vamos, que Alpine se ha mostrado como un verdadero horror para FCC que, en el primer trimestre, ha tenido que amortizar pérdidas -no dudosos, sino pérdidas- por 140 millones de euros.

Eulogio López

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