"Morir sin morir" es un largometraje que alterna ficción y documental y lo que pretende es reabrir el debate sobre la eutanasia.

 

El director, Antoni Verdaguer, afirmó: "este filme costó medio millón de euros y se pudo hacer gracias a la colaboración de la Generalitat que aportó un 20% del presupuesto, que equivale a 100.000 euros, a través de los departamentos de Salud y Acción Social y Ciudadanía".

La Generalitat ha apoyado la eutanasia, que es un asesinato, con el dinero de los contribuyentes.

Ya el papa Pío XII condenó la práctica nazi de la eutanasia y Juan Pablo II aseveró que "de acuerdo con el magisterio de mis predecesores y en comunión con los obispos de la Iglesia Católica confirmo que la eutanasia es una grave violación de la Ley de Dios, en cuanto eliminación deliberada, moralmente inaceptable, de una persona humana". Nunca se puede justificar el asesinato de un ser humano que agoniza o la de un ser inocente e indefenso.

La vida es un don gratuito de Dios y debe ser administrada y vivida hasta el final con plenitud. La eutanasia es un mal que se opone, no a unos principios dogmáticos abstractos, sino al propio bien del hombre que es su felicidad. Cuando se está enfermo debemos recurrir a todos los remedios posibles y en concreto, en la etapa final, a los cuidados paliativos. El deseo de morir de un enfermo, en ocasiones, es debido a unas condiciones de vida inhumanas, no se debe olvidar que el dolor, continuado, es insoportable.

Además, la soledad del enfermo y el desamparo de los más allegados, pueden llevar al doliente a la solicitud de la muerte asistida o eutanasia. Cuando los familiares están cerca y le sostienen anímicamente, ningún enfermo solicita la muerte.

Por último, no es lícito matar a un ser humano para no verle sufrir. Nadie puede asesinar a un ser trascendental, aunque sea un enfermo incurable, agonizante o en estado de coma profundo. Los cuidados paliativos son el remedio para estas situaciones.

Clemente Ferrer

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