Europa discute su presupuesto para el periodo 2014-2020. Ahora hablamos del Presupuesto importante -del que nadie se ocupa- de los 27 países miembros de la Unión Europea, no de los 17 países miembros de la Eurozona -de lo que hablamos hasta demasiado-.

Ya hablamos de presupuesto, no de créditos. Es decir, hablamos del corazón mismo de la Unión Europea, de los planteamientos fundacionales de la Unión. Porque el presupuesto se paga a escote y se trata de dinero, no créditos, mientras que los famosos rescates no son donaciones sino créditos, y encima condicionados. Dicho de otra forma: la solidaridad europea corre pareja al Presupuesto europeo, de lo que nadie habla, y no por la actividad del Banco Central Europeo, que no es una ONG, sino un banco.

Y entonces resulta que el premier británico, David Cameron (en la imagen) dice que no: que el presupuesto no sólo debe congelarse (lleva cinco años congelado) sino que debe reducirse. Es decir, aún menos solidaridad.

Europa se hunde por los egoísmos nacionales. Quien no quiera homologar las condiciones de vida de los 500 millones de ciudadanos de la Unión, debería marcharse. La actitud opuesta a la de Juan Pablo II, cuando desde Santiago de Compostela, habló de "Europa, sé tú misma", es decir, una Europa cristiana y solidaria.

Eulogio López

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