A los problemas hay que buscarles soluciones, no culpables. La alemana Cornelia Prüfer-Storcks,  fiscal de los pepinos españoles, a los que acusó de provocar la muerte de pacientes a causa de la bacteria más famosa del planeta, una calumnia que ha provocado daños irreparables, acusa ahora a España de preocuparse más por el dinero que por la salud.

No sea soberbia, señora, aunque sea germana. Fue usted la que se preocupó más de encontrar culpables que de encontrar soluciones. Y la bacteria homicida se le ha reído en la cara.

La actitud alemana y la de otros países que se apresuraron a tirar las verduras y hortalizas mediterráneas es un claro exponente de lo que está ocurriendo en Europa: cada uno mira para sí. En la Unión ha desaparecido la solidaridad, que fue su vehículo fundacional y su esencia durante décadas. Es hora de recuperar ese principio o el proyecto seguirá como está: varado. Y si sigue así, la Unión se va a ir por donde amargan los pepinos.

Eulogio López

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