El Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo autoriza la discriminación de los cristianos, que por algo estamos en un continente hecho a imagen del cristianismo, pero no está dispuesto, en modo alguno, a transigir con la marginación de cualquier otro credo ajeno a la historia del continente, como la fe hebrea o la musulmana, la budista, o la fe Bahai o la de los animistas de Sudán del Sur. Eso nunca: no es democrático.

De hecho, la única batalla en la que ha ganado la libertad religiosa en el alto, altísimo, tribunal es la Nadia Eweida, empleada de British Airways.

Nadia lucía una cadena de la que colgaba un crucifijo y, claro, eso es una provocación. La empresa British Airways -qué grande eres irlandés Willie Walsh- le ordenó quitárselo. Ella dijo que tenía derecho a llevarlo porque no se avergonzaba de su fe. Entonces la empresa recurrió a una de esas maniobras tan cobardes, tan propias de nuestra actual cultura occidental: "te ascendemos, y ya no tendrías que llevar uniforme y podrás lucir el crucifijo".

La británica Nadia -valiente mujer- opuso que era una cuestión de principios (el principio consiste en no negar al Hijo del Hombre para que Él no nos niegue ante su Padre que está en los cielos) y rechazó el ascenso y el dinero.

Al final el alto tribunal europeo ha aceptado su reclamación. Pero ojo, ha aceptado los argumentos de Nadia porque Bristish Airways no se atrevía a prohibir signos islámicos, como turbantes o velos, que identifican a los mahometanos como la cruz identifica a los cristianos.

Y sé que los musulmanes alegan que ellos no exhiben símbolos religiosos: como que el Islam es iconoclasta, pero símbolos de su fe... vaya que los tienen. Especialmente en la vestimenta femenina, que esa sí puede atentar contra los derechos civiles. Por ejemplo, el derecho a identificar a la gente en la vida pública. Pero en la Europa cristiana urge el respeto al musulmán: a quien hay que fastidiar es al cristiano. Ya saben: cuerpo a tierra que vienen los nuestros.

La pregunta es: ¿Europa se ha vuelto idiota o sólo es cristofobia

Eulogio López

[email protected]