• Berlín no quiere que su dinero se utilice para pagar la resolución de bancos que no sean alemanes, al menos hasta dentro de 10 años.
  • Pero el Parlamento europeo y el BCE proponen que el plazo se acorte hasta cinco años.
  • Guindos reconoce que el acuerdo será muy complejo: "Hay unos principios de consenso que hay que respetar entre todos (los alcanzados en diciembre por los Veintiocho) porque ha sido un equilibrio muy delicado entre todos los países".
  • Por supuesto, de la unión monetaria ni hablamos.
  • Y mientras, Basilea nos aboca a otra crisis bancaria global... y definitiva.

Una cosa es la unión bancaria y otra bien distinta -y mucho más importante- es la unión monetaria. Lo que se discute ahora en el Eurogrupo es la unión bancaria que incluye la creación de un supervisor único europeo y de un fondo común de resolución bancaria. La unión monetaria supondría la creación de los eurobonos, es decir, la posibilidad de que todos los países euro emitieran deuda al mismo precio. Lo aclaramos porque, en ocasiones, se equiparan ambos términos cuando la realidad es que son bien distintos.

Sea como fuere, Alemania vuelve a enfrentarse a todos. Hablamos del plazo establecido para mutualizar el sistema de resolución bancaria. Berlín acepta la creación de un fondo común -que en 2026 estará dotado con 55.000 millones de euros- destinado a pagar la resolución de entidades europeas, pero no en mutualizarlo hasta dentro de diez años. Es decir, que cada país se haga cargo de sus entidades, al menos hasta 2024. Es el acuerdo al que llegaron los países de la UE en diciembre.

Pero el Parlamento europeo y el Banco Central Europeo (BCE) no quieren esperar tanto y han propuesto reducir el plazo a cinco años. Esta alternativa ha encontrado el apoyo de algunos países como Irlanda. Nada más conocer la propuesta, el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble (en la imagen), viajó a Bruselas para dejar claro que Alemania no apoyará la modificación de los acuerdos de diciembre.

Por su parte, el ministro Luis de Guindos reconoce será muy difícil llegar a un entendimiento. "Alcanzamos un acuerdo de consenso con los países y, a partir de ahí todo es mejorable, pero teniendo en cuenta que hay unos principios de consenso que hay que respetar entre todos porque ha sido un equilibrio muy delicado entre todos los países", ha explicado.

Está claro que los asuntos europeos van despacio y que es muy complicado poner de acuerdo a todos los países. Sobre todo si uno de ellos es Alemania. Si para acordar la unión bancaria hay estas dificultades, imaginen para la monetaria.

Y mientras ocurre todo esto, Basilea -que afecta a todo el mundo, no sólo a Europa- nos aboca a otra crisis bancaria global… y definitiva.

Pablo Ferrer

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