Al menos, el crecimiento de las exportaciones se mantiene al mismo ritmo que el de las importaciones

 

El déficit de balanza de rentas disminuye, pero no es una buena noticia.

Este lunes el Banco de España ha presentado una nota informativa sobre la evolución de la balanza de pagos en noviembre del año pasado, así como del conjunto de los once primeros meses del año.

El déficit por cuenta corriente ha bajado un 17,7% hasta noviembre de este año debido, con respecto al mismo periodo de 2009, principalmente al superávit de la balanza de servicios y a la disminución de la balanza de rentas. Lo primero es de esperar ya que el turismo ha sido el sector que casi siempre ha sacado las castañas del fuego al déficit de cuenta corriente. Sin embargo, que el déficit de rentas haya disminuido no es una buena noticia. Eso significa que las remesas enviadas por los inmigrantes han descendido, lo que no puede ser una buena noticia, ya que significa que ha aumentado el paro o que la vida es más cara y por lo tanto no pueden enviar ese dinero a sus países de origen (también puede ser que haya habido fugas de capitales, aunque ni siquiera pensamos en esa posibilidad).

Pero si vemos la balanza comercial que es la más importante dentro de la balanza de cuenta corriente nos damos cuenta de que tanto las importaciones como las exportaciones han crecido más o menos al mismo nivel y el déficit comercial de los 11 primeros meses de 2009 y 2010 es el mismo (41.411,3 en 2010 y 41.401,5 en 2009). Pero tampoco es una buena noticia. Un poco sí, porque al menos las exportaciones crecen al mismo ritmo (las exportaciones crecen un 17,3% y las importaciones un 13,5% en tasa interanual). Aunque la realidad es que las importaciones siguen superando en un 19% a las exportaciones lo que significa que se sigue creando empleo en el extranjero.

Así que por mucho que baje el déficit por cuenta corriente, lo que importa es que descienda el déficit de la balanza comercial y eso parece que, a día de hoy, no es pensable. Lo demás son cosas menores.

Juan María Piñero

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