Hay que atender a sus diagnósticos, no a sus terapias. El grado de confusión de los indignados pone en solfa su eficiencia. Aseguran que no son violentos pero propician la violencia. Y encima Bildu se aprovecha del ambiente creado

Dejando a un lado la delicada situación del consejero delegado, Alfredo Sáenz, el lío fiscal de la familia Botín, los damnificados de Banif Inmobiliario, Lehman Broters, los bancos islandeses y los residuos de Madoff, amén del problema de una cotización lastrada por el hedor que despide la marca España SA, la Junta de Accionistas del Banco Santander estuvo protagonizada por un joven que decía representar al 15-M. Sí, ya sé que a los indignados les han salido tantos portavoces que podrían componer un padrón municipal. Pero es que éste llevaba corbata. Y encima era accionista del Santander, o al menos un accionista le prestó el turno de palabra.

Empecemos por el final: terminó su intervención en la financiera asamblea, el primer banco de Europa, con la invitación a sus colegas accionistas para que acudieran a la concentración que, pocas horas después, tendría lugar en la plaza porticada de la capital cántabra.

Desde la mesa presidencial, Emilio Botín utilizó su latiguillo censor: "señor accionista, esto no tiene que ver con el Orden del Día de esta Junta". Pero el interesado no perdió los papeles: "Enseguida va a ver la relación". Continuó imperturbable, explicando que este sistema financiero nos llevaba al "colapso económico mundial".

Lo cual, dicho sea de paso, es una verdad como un templo. La crisis mundial es producto de la especulación en los mercados financieros, una especie de economía paralela y parásita de la economía real y de la que no sabemos cómo salir. Sobre todo los notables, porque ha sido el movimiento 15-M quien ha dicho que el emperador va desnudo.

Escuchad al 15.M, insensatos, porque están cargados de razón. Eso sí, aciertan en el diagnóstico y marran en la terapia. Saben dónde está el mal pero desconocen los fármacos para sanarlo. Además, confunden los términos. Por ejemplo, confunden mercado con mercados financieros, banca con banca de inversión, liberalismo con capitalismo, solidaridad con Estado, propiedad privada con empresa privada, democracia real con régimen asambleario, pluralismo con oligopolio, democracia real con listas abiertas, paz con pacifismo, empleo con medio ambiente, justicia social con subvenciones públicas, etc. Por no hablar de sus ribetes anticlericales, feministas, o sodomitas.

Dicho esto, por supuesto que el 15-M perdió su pureza a las 48 horas de nacer. Fue secuestrado por todo tipo de  majaderos progres y de poco sirve que ellos insistan en que nada tienen que ver con los violentos que usurpan su nombre: "No hacemos autocrítica porque no hemos hecho violencia". Falso: su actitud de desprecio hacia la ley genera violencia… y la marcha sobre Madrid no presagia nada bueno.     

Pero sí hay que escuchar el diagnóstico del 11-M y proporcionarles a los problemas que acertadamente señalan con otras terapias. Lo otro es insensatez porque algo hay cierto: este sistema, sobre todo sistema económico, no político, no aguanta. Y si no aguanta el sistema económico tampoco aguantará el político.

Y de postre, los proetarras de Bildu se están aprovechando del ambiente de caos creado por el 15-M. La divisa es la siguiente: la masa se gobierna a sí misma, sobre todo, cuando "la calle es nuestra". Es el reinado el terror, del que no es culpable el 15-M pero el ambiente creado por los indignados lo propicia. El culpable, claro es el Tribunal Constitucional, personificado en su presidente, Pascual Sala, ése al que se le ponía la carne de gallina cuando se ponía en solfa la independencia del organismo que preside, y el Gobierno Zapatero, que posibilitaron la legalización de un grupo proetarra.

Eulogio López

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