• El dato del PIB francés (0%) es un jarro de agua fría al -0,2% de Alemania (confirmado) y de Italia, además en recesión técnica.
  • La Comisión Europea se agarra al ejemplo reformista de España y Portugal, un toque 'elegante' para que París se ponga las pilas.
  • Achaca el parón alemán a la caída de las exportaciones: la sombra de la crisis de Ucrania es alargada.
  • Los expertos del BCE empiezan a corregir las cifras: creceremos un poco menos, lo que nos falta, este año.
  • Pero lo que más preocupa es el impacto en economías como la española. 

 

La Comisión Europea (CE) se ha agarrado a la necesidad de las reformas para poner las pilas a los países europeos, pero reconociendo también la ralentización económica de la zona euro durante este segundo trimestre respecto al primero. Las trompetas suenan como consecuencia del PIB negativo de Alemania (oficialmente confirmado este jueves) y de Italia (-0,2%) y la parálisis de Francia (0%), según los datos conocidos también este jueves.

El portavoz de la Comisión Europea, Michael Jennings, ha puesto los ejemplos de España y Portugal -ambos con un crecimiento del 0,6%- para demostrar que los países que están emprendiendo la senda reformista han crecido más que los que no, en referencia a los datos del PIB publicados por Eurostat.

Jennings ha aprovechado la ocasión para asegurar que "que el mayor riesgo para la recuperación es la complacencia". Toque de atención a Francia, tras conocer que los galos, según ha confirmado su ministro de Finanzas, Michel Sapin, no cumplirán el objetivo de déficit público para este año, que será el 4%, por el límite del 3%.

El portavoz comunitario ha achacado la ralentización económica de Alemania a una caída pronunciada en la formación de capital, especialmente en el sector de la construcción, y al "impacto negativo" del comercio en el crecimiento macroeconómico, debido a que "las exportaciones han crecido menos que las importaciones". Se ha olvidado de mencionar el impacto de la crisis de Ucrania, que sí admiten las autoridades alemanas.

Los expertos consultados por el Banco Central Europeo (BCE) han ido un poco más allá y se han visto obligados a corregir las previsiones para 2014. Vaticinan que la economía de la zona euro crecerá una décima menos de lo previsto. Así, esperan un incremento del PIB del 1%. El pronóstico para 2015, no obstante, permanece estable, con un crecimiento previsto del 1,5%.

Las razones de los expertos para reducir su optimismo son, principalmente, las tensiones geopolíticas -como las de Ucrania y Oriente Próximo- y una debilidad mayor de la esperada de la demanda externa, en gran parte desde China y EEUU.

Pero lo que más nos preocupa es el impacto que tendrá la ralentización de las tres grandes economías en la cuarta, la española.

Daniel Esparza

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