Sepelio de Hugo Chávez. Fue un aquelarre de tiranos y tiranuelos y el futuro Rey de España se las vio y deseó para que su imagen no fuera utilizada por los tiranos presentes. Entre otros, el principal enemigo histórico de la monarquía española, el Islam, con la peligrosa víbora Ahmanideyad (en la imagen) en primera fila y el otro gran enemigo de España y de Occidente, el marxismo, también en primera fila, con el peligroso majadero Raúl Castro. Todos lloraban mucho.

Y ahora la momia. La momia de Chávez. Momificar no es intentar ganar la eternidad por la vía trasera. El hombre tiene ansia de eternidad así que el Chavismo se ha inventado la momia de Chávez.

Tampoco me gusta el candidato Henrique Capriles. Muchos colegas periodistas me dicen que cualquier cosa es mejor que Chávez, porque Chávez era un dictador disfrazado de demócrata. No digo que no, pero ni en las anteriores elecciones ni en estas me ha gustado que los venezolanos se vean forzados a elegir entre un revolucionario de izquierdas y un progre de derechas. Capriles es partidario del aborto terapéutico, de la Píldora del Día Después -más aborto- y del homomonio.

Sinceramente, ¡qué difícil elección! Me quedo con ninguno.

Eulogio López

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