• Con los habituales criterios especulativos, e injustos, de los mercados, por supuesto, pero ellos son los que mandan.
  • La subasta de deuda del jueves pone en entredicho, otra vez, a la banca española.
  • Naturalmente, las agencias de riesgo aprovechan para ensañarse con nuestras entidades.
  • Y las declaraciones del ministro Guindos sobre nuevas ayudas a los compradores de NCG Banco y Catalunya Banc certifican la sospecha.

En Wall Street, por resumir en la plaza americana el conjunto de los mercados financieros y de los grandes inversores institucionales (los dueños de los grandes bancos y de las grandes empresas) no aceptan las reiteradas afirmaciones del Gobierno Rajoy de que la banca española está saneada o en camino de culminar su saneamiento.

Su actitud es injusta, claro, porque lo único que les importa a los inversores institucionales es la capacidad de dividendar de sus inversiones y, aún más, su cotización, que es donde ganan.

Tampoco ayuda la recomendación del Banco de España de limitar dividendos ni las palabras de Luis de Guindos (en la imagen), en el sentido de que podría vender NCG Banco y Catalunya Banc con ayudas públicas, a costa de volver al fracasado y oneroso sistema del anterior gobernador, MAFO, de ayudas públicas al comprador mediante el sistema del Esquema de Protección de Activos (EPA).

Y lo malo es que la prima de riesgo se está disparando porque la conexión entre crisis soberana y crisis bancaria es, desgraciadamente, muy fuerte en España. Y al Tesoro cada vez le está costando más -de nuevo, como hace un año- colocar sus títulos.

Eulogio López

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