Hay una morosidad, como la bancaria, que pone en cuestión los planes de solvencia de las entidades financieras, y otra, la morosidad en el pago de las facturas, que pone en cuestión la viabilidad de las empresas.

Si los acreedores no pagan en los plazos estipulados, las crujen. Un informe elaborado por EAE Business School y la Plataforma Multisectorial contra la Morosidad sostiene que esa mora ha provocado en España el cierre de más de 400.000 empresas desde 2008. Es otra morosidad, que explica muchos de los despidos antes de llegar al drama final del cierre. Un dato: el ratio de morosidad (impagos respecto a facturación) el año pasado en España se cifró en el 5,1%, un porcentaje muy superior a la media europea. Somos el tercer país con mayor media en el retraso de los pago, por detrás de Portugal e Italia.

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