En el palco presidencial del Real Madrid, el despacho preferido por Florentino Pérez, los ministros son invitados de tres en tres. Con Zapatero acudían Rubalcaba, Sebastián y Blanco de una tacada.

Con Rajoy, tarde del miércoles 18, Real Madrid-Barcelona, estaban presentes García Margallo, Montoro y Morenés, es decir, Exteriores, Hacienda y Defensa que, visto lo visto, deben ser gafes.

En primer lugar, habría que preguntarse por qué razón los ministros del Gobierno son invitados a un palco en un encuentro de alta tensión, donde las entradas en la reventa llegaron a venderse hasta por 1.500 euros. A poco que sumen, a lo mejor sacamos un nuevo 'caso de los trajes' del imputado Francisco Camps.

Pero más grave resulta la utilización que Florentino Pérez, presidente de ACS, habitual de todos los charcos empresariales y financieros, el hombre que consiguió de Zapatero un texto legal conocido como "la enmienda Florentino", utilice un club de futbol para influir en los miembros del Ejecutivo. Es el mismo empresario con intereses en el sector energético, que ha pujado por conseguir que el secretario de Estado de Energía fuera 'el suyo', aunque lo cierto es que en ese punto perdió la batalla.

Y encima los ministros del PP resultan tan gafes para el Madrid como los del PSOE. Esto hay que arreglarlo.

Eulogio López

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