En 2011 no llegaron a 40.000. Estas son las dos cifras que asustan a Mariano Rajoy. Encima, las exigencias de capitalización y la competencia de la deuda pública, ahogan a todo el sistema. Ni soñar con reactivar el crédito en esas condiciones. El PP baraja todas las posibilidades excepto la liquidación de entidades, y mira hacia un BCE cerrado

El problema de la banca española no es de mala gestión, ni de morosidad: el problema es de liquidez. Alguien le ha hecho las cuentas a Mariano Rajoy, que el día 22 podría presidir su primer Consejo de Ministros.

En 2011 la banca española ha tenido que refinanciar algo menos de 40.000 millones de euros. En 2012, los números de vencimiento triplican esa cantidad: 120.000 millones de euros. Ojo, y el Banco Central Europeo está cerrado. No sólo porque así lo ordena Merkel sino porque los bancos españoles se llevan la pascua en calidad de prestatarios de Frankfurt.

Por si el panorama no resultara de por sí tenebroso, a eso hay que añadir las nuevas necesidades de capitalización, en un mercado financiero cerrado para España, y la brutal competencia del Estado a las entidades, con una deuda pública de sopa boba que se puede comprar a cualquier entidad y ofrece una rentabilidad del 5%. ¿Cómo igualar ese nivel? Imposible.

Y todo ello repercute en el crédito como es lógico. Hay que acostumbrarse a lo que ya se están habituando los empresarios: la gran empresa española se financia en el extranjero; la pequeña no se financia en modo alguno, así que deberá empezar a funcionar con fondos propios.

¿Qué piensa hacer el Partido Popular? Pues tiene abiertas a todas las opciones, pero con una máxima siniestra: no se liquidarán entidades. Eso significa que podría conjugarse la creación de un banco tóxico o el aún más caro, considerando lo que está ocurriendo en CAM, absorción de bancos malos por otros buenos.

Y siempre con el sueño de acudir al Banco Central Europeo (BCE) para que abra la manguera y ofrezca liquidez. El problema es que el sistema bancario que más ha recurrido al BCE ha sido, precisamente, el español.

Eulogio López

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