• Ana Patricia Botín se prepara para ser rentista. El resto de los hermanos, incluido el favorito, Javier, ya tienen más acciones que su padre aunque éste se reserva los derechos políticos.
  • Por vez primera, los fondos ven posible una jubilación conjunta de Emilio Botín y Alfredo Sáenz.
  • Y con ello, todos los directivos empiezan a tomar posiciones.
  • Especial relevancia tiene el duelo Sáenz-Candelas.

Emilio Botín (en la imagen junto a Alfredo Sáenz) no da puntada sin hilo, asegura a Hispanidad una fuente del Consejo de Administración del Santander, pero de ahí no le sacas. La pregunta se refería al sorprendente anuncio de que Emilio Botín repartirá 26 millones de acciones del Santander entre cuatro de sus hijos: Ana Patricia Botín, Emilio, Paloma y Francisco Javier, siendo éste último el más agraciado. Ahora mismo cualquiera de ellos posee más acciones que su padre, aunque éste mantenga los derechos políticos de todas ellas, así como de la Fundación Botín. En total, un 2% del capital del Grupo.

Esas mismas fuentes del Consejo aseguran que existen varios motivos para tomar esa decisión. En primer lugar, fiscales. En segundo lugar se crea una 'family Office' que será en el futuro la profesionalización del banco. En otras palabras, lo previsto es que no sea Ana Patricia Botín quien sustituya a su padre a frente del Santander sino que será un profesional con una participación sindicada de la familia Botín que mandará pero no gobernará.

En suma, Emilio Botín está preparando su sucesión, en un proceso similar al de los Entrecanales en Acciona y un sistema de gestión similar al de Esther Koplowitz en FCC. Profesionalización que le dicen, y que rompe con la idea de banco familiar que siempre tuvo el cántabro. Los fondos de inversión internacionales ven con mejores ojos el modelo profesional que el familiar. Señal evidente de que el familiar es mejor.

No sólo eso, con la sucesión se mitigan los posibles efectos de una condena por los problemas fiscales de Emilio Botín y el caso de Olabarría Delclaux que afectaría a Alfredo Saénz.

El Santander es un banco familiar. Además, ya son más quienes piensan que Emilio Botín y Alfredo Sáenz -asimismo agobiado por el interminable caso Olabarría Delclaux, podrían irse al mismo tiempo. En ese caso, el papel de Rodrigo Echenique sería fundamental.

Y con todo esto, los principales directivos del Santander empiezan a tomar posiciones. Si Botín y Sáenz se jubilan se produciría, no sólo un relevo en la cúpula, sino un relevo generacional. Y en este punto no es baladí el mal entendimiento entre Enrique García Candelas y el consejero delegado, Alfredo Sáenz. Y Candelas aspira a ser el Ceo del grupo.

Eulogio López

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