Me ha gustado la viñeta de la Asociación cruz de San Andrés. En efecto, la utilización de embriones humanos como cobayas de laboratorio exige un doble juicio: seres más seres humanos y, encima no se cura ni un resfriado.

Con células adultas sí se han conseguido terapias sin necesidad de matar a nadie. Ojo, y aquí no se puede echar culpa alguna a Zapatero, sino al Partido Popular, que fue quien levantó a veda para la matanza de embriones humanos sobrantes -feo adjetivo, que de humanos hablamos- de la puñetera fecundación in vitro, en concreto con Ana Pastor, un 25 de julio de 2003. ZP, como siempre, lo que hizo fue abrir de golpe una puerta entreabierta por el PP.

Y la viñeta se publica coincidiendo con el balance de la Ley aborto de doña Bibiana Aído quien, para celebrarlo, se nos marcha al aquelarre del Fondo de Mujeres de Naciones Unidas. El PSOE asegura que el número de abortos ha diminuido, mientras la derecha arremete contra la Ley Aído pero no contra la anterior que se negó a derogar. Podría ser hasta lógico, aunque la mesnada de asesinados sigue resultando insufrible. Digo que es lógico porque la Ley Aído es más restrictiva que la Ley de Felipe González de 1985. Sí, más restrictiva. Tampoco es que importe mucho, porque las dos normas de aborto socialistas son dos fraudes de ley y en España aborta quien le viene en gana. En cualquier caso, Bibí -nombre recio- sólo da un paso más: el convertir el aborto en un derecho.

Ahora bien, el PP no tiene mucho de lo que hablar. Durante el Aznarato, ocho años, cuatro con mayoría absoluta, los populares no hicieron nada para reducir el número de infanticidios pero sí hicieron mucho por aumentarlos, con la introducción de la distribución de la píldora abortiva y aún más grave, la píldora postcoital, verdadera matanza oculta en la España de hoy, obra de los laboratorios Bayer y Chiesi.

Eulogio López

[email protected]