La Iglesia vincula violencia y parejas de hecho, asegura nuestro progresismo de derechas, es decir, El Mundo, tras una intervención de un obispo formidable, como lo es el titular de la diócesis de Alcalá, Juan Antonio Reig, uno de esos mitrados que, remedando a Juan Pablo II, no quiere hacer carrera eclesiástica lo que le quita muchos pelos de la lengua.

Hombre, lo extraño es que monseñor Reig hubiese dicho lo contrario. La violencia doméstica puede darse en cualquier hogar pero, sobre todo, en matrimonios rotos, donde ella, él, o ambos, han fallado a su compromiso de entrega. Y en las parejas de hecho no hay compromiso porque los dos miembros no se comprometen, sólo cohabitan.

Yo creo que las críticas a monseñor Reig deberían ser las de que más que una afirmación, lo suyo es una tautología. Decir que hay más violencia -física y anímica- en las parejas de hecho o en los matrimonios desamorados que en una pareja comprometida  es como decir que los hombres mueren cuando se les acaba la vida o que el sistema impositivo sólo funciona si se controla el fraude fiscal.

Pero resulta un poco tonto negar las tautologías porque las haya dicho un cura. Y más tautologías: es una tautología pensar que la pornografía y la procacidad ocasionan más violencia sexual, o que la ley de violencia de género y la del divorcio express, provocan más violencia en un varón injustamente tratado, marginado y expoliado de sus hijos y su patrimonio. Como es una tautología pensar que la promoción de la homosexualidad y de las relaciones contra natura, así como enseñar a los niños que 'todo vale' produce más pederastia, más incesto y más aberraciones de todo tipo en las que las víctimas son los débiles. Todo ello es tan evidente que no merece la pena insistir.

Porque lo evidente no debe ser contestado... aunque lo diga un cura.

Eulogio López

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