El borrador que circula por Bruselas sobre la futura Europa bancaria es de lo más genial. La pelea de los aturdidos políticos europeos consiste en decidir si el BCE debe hacerse cargo de supervisar los 6.000 bancos europeos o, por contra, sólo los grandes. Y luego, claro está, se discute si el Banco Central Europeo (BCE), con don Mario Drahi al frente (en la imagen), será quien gestione el dinero para salvar bancos en dificultades.

Oiga, y todo esto son trifulcas importantes.

Lo cierto es que Europa ha recibido el virus bancario norteamericano, virus que tiene este nombre: "un banco no puede quebrar".

Afortunadamente, los estadounidenses dejaron quebrar un gran banco, el Lehman Brothers, que ha resultado el más barato para los contribuyentes estadounidenses. Aquí ni eso: nos han inoculado el virus en toda su integridad.

Y es un virus peligroso. Mientras toda la política económica se apoye en la idea de que un banco no puede quebrar, no saldremos de la crisis. Seguiremos trabajando para los intermediarios financieros. Fea cosa, a fe mía.

Eulogio López

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