Leire Pajín impone la eutanasia gradual y elimina el derecho de los médicos a la objeción. Lo malo es que sin objeción de conciencia no hay derecho humano posible. Ceremonia de la confusión entre cuidados paliativos y suicidio asistido. Y el PP, una vez más, sin programa alternativo.

Se llama "ley reguladora de los derechos de las personas ante el proceso final de su vida", pero debería llamarse anuladora del derecho a la objeción de conciencia, o pre-norma para promocionar la eutanasia.

Zapatero se despide con un anteproyecto aprobado que avanza en el camino hacia el suicidio asistido, adornado con eufemismos como el de 'nuevos derechos', es decir, uno de los tópicos preferidos del Nuevo Orden Mundial. Los nuevos derechos no son más que la antítesis de los derechos humanos. Por ejemplo, el derecho a la salud sexual y reproductiva no es más que el contra-derecho a la vida. Respecto a la eutanasia, el zapatismo, con la inefable Leire Pajín como protagonista, una ministra que pasará a la historia, seguro, la técnica consiste en una macedonia de conceptos: muerte diga, cuidados paliativos, sedación, etc.

La verdad es que no hay peor ciego que el que no quiere ver. La Iglesia y la deontología médica aseguran que se puede y se debe paliar el dolor de un enfermo aunque los fármacos administrados reduzcan sus defensas y ello pueda acortarle la vida (por cierto, nadie sabe cuándo termina la vida humana). Lo que no se puede hacer es matarle ni tampoco obsesionarse con privarle de la consciencia para mandarle al otro barrio. ¿La frontera es difusa? Ni mucho menos, sobre todo para los médicos.

Y así entramos en la segunda estafa-aberración del anteproyecto: Pajín insistía ante los periodistas, tras la rueda de prensa del Consejo de ministros, martes 13, en que el enfermo decida sobre su agonía y el médico obedezca sus órdenes, en definitiva, un eufemismo sobre el suicidio asistido, que es lo que pretende la ideología del Nuevo Orden Mundial (NOM), que tiene en España un espléndido banco de pruebas y a ZP como uno de sus principales apóstoles.  

Sólo hay que recordar que el suicidio es el peor de los homicidios y que el agradecimiento –la gratitud por la vida recibida- es la primera forma de pensamiento.

Pero al  Nuevo Orden Mundial (NOM) lo que le gusta es la muerte. En definitiva, el desesperado siempre prefiere el suicidio al dolor.

Pero, encima, obligar al médico a matar, es decir, eliminar la objeción de conciencia, supone terminar con todos los derechos. Porque si la conciencia personal es violentada, ¿dónde queda la liberad del hombre? Pues en esto: en obligarle a matar.

Por supuesto, en todo Occidente, el objetivo actual del NOM es suprimir el derecho a la objeción del personal sanitario en el aborto y en la eutanasia. Esto es, obligar a los médicos a matar niños y pacientes.

Y mientras, una vez más, el Partido Popular de vacaciones. No ha encontrado argumentos que oponer al anteproyecto. A ver si durante la tramitación parlamentaria del anteproyecto, don Mariano espabila.

Eulogio López

[email protected]