• Y ya puestos, exige la dimisión de Bhasar Al Assad.
  • "A bodas me convidan", pensó el presidente turco, para recordar que cualquier ataque a una frontera de la OTAN significa atacar a todos los países miembros.

El papelón realizado a mediodía del martes por el presidente español, Mariano Rajoy no se olvidará fácilmente. Comparecía en rueda de prensa con el primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan (ambos en la imagen), un fundamentalista islámico, brutalmente antijudío, acusado de liderar una democracia vigilada, ya no por los militares sino por los erdogansitas y donde no son extraños los ataques o atentados contra cristianos.

Pues bien, don Mariano, desde hoy el "turco Rajoy", a preguntas de un periodista turco, se convirtió en el mayor defensor de la entrada de Turquía en la Unión Europea, algo que, por ejemplo, los franceses no aceptan en modo alguno y que fue la principal razón por la que rechazaron en referéndum el Tratado Constitucional Europeo.

No sólo eso, ante el enfrentamiento Turquía-Siria, Rajoy exigió al presidente sirio Bashar al Assad que abandonara el poder, lo que no deja de ser la misma tesis de muchos países europeos, aunque otros centros diplomáticos, más prudentes, temen que, al igual que ha sucedido en otros países, a la dictadura laica -y respetuosa con los cristianos- sea sustituida por unos rebeldes donde predomina el integrismo islámico violento.

"A bodas me convidan", pensó Erdogan, a quien nunca habían proporcionado mejor arranque. Así, recordó, que cualquier ataque a una frontera de un país miembro de la OTAN -Siria niega haber atacado a Turquía- es un ataque a todos los países miembros de la organización. En otras palabras, aprovechó para pedir la intervención militar de la OTAN.

Eulogio López

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