A pesar del entusiasmo que se desborda en España, sobre todo por parte de los dirigentes del Partido Popular y por mucho que lo repita el ex consejero del BCE (Banco Central Europeo), González-Páramo, hoy en el BBVA, lo cierto es que el triunfo de la Democracia Cristiana alemana (de cristiana ya no le queda nada, claro), no le viene bien ni a España ni a la Unión Europea.

España, para doña Ángela (en la imagen), es poco menos que una colonia del IV Reich económico que pretende crear alrededor de Berlín. En la mente merkeliana sólo cabe una España como mercado que absorba productos alemanes y como Gobierno que siga sus imposiciones.

Para la Unión Europea, Merkel es un desastre. No cree en la UE, cree en una Europa pangermánica, y no hace falta recordar qué es lo que Merkel entiende por Europa: una unión bancaria y una unión monetaria al servicio de Alemania.

Pero, además, Merkel es una mujer sin ideología y sin ideario. Es una pura tecnócrata, como tantas otras prusianas. Lo ha sido siempre. Procede de la Alemania soviética pero no movió un dedo, ni tan siquiera por el presunto entusiasmo juvenil de la tiranía comunista en la que se crió.

Por ejemplo, para Merkel no significa nada que la UE sólo pueda forjarse desde sus esencias cristianas. Sencillamente, no lo entiende.

Lo dicho: su reelección es mala para España y mala para Europa.

Eulogio López

[email protected]