• Algunos accionistas de Caixabank no les quieren ni como consejeros sin cometido.
  • Encima, UPN y Griñán quieren que rindan cuentas.
  • El sueño de Banca Cívica y Cajasol se acabó.

Junta de Caixabank para absorber a Cívica que no deja de representar comerse un 25% de lo que era. Y lo curioso es que 6,5 millones de accionistas han votado en contra de la incorporación de Enrique Goñi, el hombre de Cajanavarra, y de Antonio Pulido (ambos en la imagen) al Consejo de Caixabank.

Un porcentaje menor pero muy representativo porque naturalmente si apoyas la absorción de Banca Cívica -insisto, una cuarta parte de Caixa- parece cruel que alguien se oponga a que sus dos máximos mandatarios se incorporen al Consejo -el único resorte de poder que le ha otorgado a lo que era la fusión de cuatro cajas de ahorros- al menos como vocales de base.

Y eso es lo que van a ser. No van a tener ningún poder en Caixa y encima Unión del Pueblo Navarro (UPN), que gobierna, por ahora, en la Comunidad Foral, y el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, quieren que Goñi y Pulido rindan cuentas.

Está claro que el sueño de Banca Cívica y de Cajasol se ha terminado. Y eso que Goñi se convirtió en el niño bonito del gobernador Fernández Ordóñez para acabar con las cajas de ahorros y convertirlas en bancos. A partir de ahí, entró en una espiral peligrosa, con apertura de Oficinas en la Avenida Pensilvania de Washington, a pocos minutos de la Casa Blanca.

Y así ha acabado la cosa, claro está.

Otrosí: primera crítica de Isidro Fainé al Gobierno: el presidente de Caixabank. El banco más grande en España quiere reformas y ajustes creíbles para reactivar la economía española. Es la primera crítica de Fainé al Gobierno Rajoy: algo está cambiando.

Miriam Prat

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