Telefónica prepara una reducción de plantilla en su filial española de 8.500 trabajadores, sobre un total de 32.000.

Ya he dicho que, en efecto, el beneficio se reduce a marchas forzadas y si hay algún ERE que pueda justificarse es éste. De esos 32.000 trabajadores 4.000 corresponden a la móvil, que es la que funciona y 28.000 a la fija, que es un saco de pérdidas por la sencilla razón de que el mercado está saturado y de que el Gobierno, a través de la CMT, ha apoyado a los nuevos operadores y perjudicado al instalado. Además, Telefónica pagará todo el coste, sin que el Estado aporte un euro.

Ahora bien, que reducir la plantilla -con prejubilaciones que los trabajadores van a aceptar, no lo duden- no es la mejor solución. Nunca lo es. De entrada, la prejubilación supone tirar a la basura la experiencia de muchos años. Es como cerrar bibliotecas. De salida, el mal gestor es el que reduce gastos, mientras el bueno es el que aumenta ingresos.

Dicho esto, las telecos 'de bandera' se enfrentan a un tridente muy peligroso, quizás producto de su especialización en trasmisión. A saber:

1. La fabricación de componentes. Telefónica, por citar un ejemplo, siempre tuvo su Amper, sus fabricantes de móviles, etc. Lo abandonaron para especializarse en transmisión, quizás fue un error.

2. Los "skype", es decir la voz por Internet y la transmisión por Internet, que abarata los costes y obliga a bajar las tarifas de fijo y de móvil. Las telecos se quedan sin negocio o tendrá que hacerse con los nuevos operadores IP.

3. Los contenidos y la gestión de contenidos. César Alierta fue el primero en pedir que los "Google" pagaran a los operadores de red por su uso. Ya sabía lo que se decía, ciertamente. Las telecos actuales se han fundado sobre la importancia de la red, pero son otros los que se están aprovechando de esas redes. Ojo, hablo de contenidos y de buscador de contenidos.

En este tercer punto, además, a las operadoras les puede ocurrir lo mismo que le ha ocurrido a la prensa papel, que no puede competir con la internetera, o la televisión digital terrestre, que en breve no podrá competir con la televisión por Internet. En esa próxima estación, el productor de contenidos será el rey de la ficción y el gestor de contenidos el rey de la información.

Demasiados retos. A lo mejor las telecos tienen que reinventarse.

Eulogio López

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