Si algo distingue al PSOE es su capacidad para manipular la realidad. Insisto en lo que decía ayer: sigo creyendo que el movimiento de los indignados nació de noble cuna internetera y fue secuestrado a las 48 horas.

De hecho, los muñidores -en Internet es difícil conocer el origen- protestaban contra lo mismo que llevan protestando muchos -por ejemplo Hispanidad, que no es un diario explosivamente revolucionario ni de ultraizquierda-: la economía financista en la que todos trabajamos para los mercados financieros (no para los bancos, sino para los mercados). Un detalle: en sus propuestas, el 15-M pide que se termine con los rescates: ¡Espléndido!

Sin embargo, ahora el asunto la "democracia real" se nos ha hecho política y los acampados ya piden "decapitar al Rey".

Y luego está la cosa de la manipulación. Oír a la presidenciable ministra Chacón, o al menos eso piensa su esposo, el señor Barroso, y su editor de cámara, el señor Jaume Roures, y al inefable ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, apostar por los manifestantes constituye un modelo de jeta-dura de proporciones enormes. Recuerden que llevamos casi cuatro años de crisis y siete de gobiernos Zapatero. Recuerden que todos los países han sufrido la crisis pero sólo España duplica con creces la media de desempleo de en toda la OCDE y en la Europa de los 27. En definitiva, el Gobierno español se ha convertido en el tonto de la clase, el que arroja al paro y a la desesperación a un mayor porcentaje de su población. No, si al final la culpa del desempleo masivo en España la va a tener el PP.

Y naturalmente, el PP ha reaccionado como tras el 11-M: negando la mayor. Es cierto que 'Rasputín' Rubalcaba está aprovechando la tragedia del paro escenificada en la Puerta del Sol como arma electoral, de la misma forma en que aprovechó la tragedia de los 192 asesinatos del 11-M para provocar el vuelco electoral. Pero eso no quita que los indignados estén diciendo lo que pensamos muchos -al menos en lo referente a la falta de ética política y a la economía financista que nos asola- y que a ello deberían responder con un examen de conciencia y cierta voluntad de cambio, y no con la descalificación global de los convocados.

Lo mejor de todo es que llegará un día, espero que muy pronto, en que los poderosos se den cuenta de que hay que acabar con el estado servil que estamos creando donde el papel de negrero lo juegan los mercados financieros y el de víctima el conjunto de los contribuyentes. Es decir, que despojados de todos sus aditamentos chorras de tendencia ultraizquierdista que ahora 'adornan' la Puerta del Sol, se demostrará que la razón no la tenían ni el PSOE ni el PP, ni demás partidos parlamentarios, sino los vocingleros de la puerta del Sol (insisto, hablo de las reclamaciones originales del 15-M, no de los aditamentos tras su secuestro).

Eulogio López

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