Se llama Rosa Cruz pero no tiene nada que ver con los rosacruces. Miembro auxiliar del Opus Dei, es decir, las que se dedican a servir en la casa de la obra, se quedó sin manos y sin piernas, y su sola imagen produce cierta desazón.

Pero ahí la tienen, dando lecciones de alegría. Impresionante el vídeo de Canal 7 de Castilla-León porque nadie puede dudar de la sinceridad de su sonrisa.

Es miembro -incluso miembra- del Opus Dei, pero en calidad de numeraria auxiliar. Es decir, de esas señoras dedicadas a servir, pero al que, al parecer, Rosa les ha sacado todo su jugo. Quien es servido no tiene a servir pero quien ha servido lleva con el mismo señorío el ser servido por otros cuando lo necesita.

Su secreto es, claro, su confianza en Dios, que nada tiene que ver con la resignación. Está agradecida por estar viva, que ya es mucho y no piensa en lo perdido sino en lo que conserva. Por eso está de buen humor, dispuesto a disfrutar cada segundo de su existencia y con la seguridad de una existencia ulterior aún mejor.

Rosa no necesita manos ni pies porque le sobra corazón. Claro que teniendo a Dios a su lado... así cualquiera.

Eulogio López

[email protected]