Un famoso ministro del Gobierno -no digo su nombre para que don Mariano Rajoy no le mande al paro- me comentaba, en referencia al rescate bancario español: "¿Y si cerramos los bancos?".

No me lo digas a mí -le respondo-: en Hispanidad llevamos proponiendo justamente eso desde hace casi cinco años, cuando comenzó la crisis.

Y es que la locura es ya colectiva. Y a medida que nos vamos enterando de las condiciones del rescate, peor. Ahora resulta que Europa nos prestará dinero al 3% y el FROB, es decir, el Estado español, le exigirá un 8,5% a la banca. Con un precio oficial del dinero por parte del Banco Central Europeo de l1%. Y entonces, ¿por qué no le presta el dinero el BCE a los bancos en dificultades? Porque, oiga, esa es la función del BCE ¿no?

Con esas condiciones conseguiremos dos cosas: que los bancos en dificultades reciban su correspondiente flotador de plomo y que el Gobierno haga negocio con el saneamiento bancario.

Eso sí, son pocos los que matizan si se trata de un rescate bancario o un rescate soberano: en cualquier caso, el prestigio de España queda mermadísimo, como puede verse en la prensa europea, al tiempo que España continúa cediendo a Alemania -verdadera extorsionadora del resto del continente- más y más resortes de independencia. Y, por supuesto, en dos años los bancos ayudados volverán a estar al borde de la quiebra. ¿A que es genial?

Asegura Rajoy que España no tiene 100.000 millones para sanear la banca. La respuesta, don Mariano, es que la labor de los españoles no es sanear la banca y su labor no es reflotar bancos, sino asegurar los depósitos de sus clientes. Pero, ya puestos a 'ayudar' la otra respuesta es que el BCE sí tiene ese dinero… y lo ofrece más barato: no al 3% sino al 1%. Otra cosa es que usted se haya tenido que plegar a los dictados de Ángela Merkel y encima tengamos que agradecérselo. Pero esa es otra historia.

Y por cierto, la especulación no conoce límites. El problema de España no es Bankia, el problema de España es que, sin ninguna razón lógica, estamos pagando nuestra deuda a precio de oro mientras los alemanes se financian gratis.

Aseguran los eurócratas que éste no es el final del euro. Pues si el euro significa esto, mejor que en verdad lo sea.

Eulogio López

[email protected]