La instantánea ha dado la vuelta al mundo: unos energúmenos de Hamas arrastran por las calles de Gaza a un linchado, con la pierna atada a una motocicleta. Al parecer trabajaba para los israelíes y, sinceramente, no me extraña.

¿Y todavía se extrañan algunos de que los musulmanes tengan detractores entre los cristianos? A esos salvajes es a los que los medios occidentales, al menos los españoles, lanzan hurras, mientras se rasgan las vestiduras por los bombardeos israelíes.

Y sí, son tremendos: han muerto muchos inocentes, especialmente los hijos de los energúmenos. Cesen cuanto antes esos bombardeos hebreos.

Ahora bien, dos apostillas: la primera, los primeros muertos fueron israelíes porque los salvajes lanzaban cohetes contra la población civil judía. En segundo lugar, insisto, los palestinos, y el conjunto de los islámicos, deben dejar de considerar la guerra como un asunto de familia. Hamas no se comportan como un ejército, ni tan siquiera como un grupo de guerrilleros o milicianos. Se comportan como verdaderos delincuentes y terroristas, que se esconden detrás de sus hijos. No forman un ejército: golpean y luego se esconden detrás de los civiles.

¿Cómo puede apoyar esto Occidente?

Eulogio López

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