Para no tener que emitir más deuda en los mercados me endeudo con la banca. En lugar de colocar bonos del Tesoro coloco bonos Salamanca. O sea, bonos patrióticos a la catalana, es decir, aún más caros para el emisor.

¡Ánimo, que lo conseguiremos! Conseguiremos aclararnos, aunque nos cuesta mucho, con esta gran mentira de los mercados. Recurramos, de nuevo al maestro: Charles Dickens. El secreto de la felicidad consiste en ganar 20 peniques y gastar 19, mientras la melancolía llega justo con lo contario: ganar 20 peniques y gastar 21, porque te endeudas.

No es buena gestión política endeudarse directamente con los ciudadanos, ni con los compatriotas ni con los extranjeros, ni a través de la ventanilla de un banco ni a través de los mercados. La buena gestión consiste en no tener que emitir, en no gastar más de lo que ganas.

Y si, a pesar de ello, te endeudas, y te endeudas tanto que no puedes pagar los intereses de tu deuda, pues lo que debes hacer es quebrar, que es la forma de pagar lo que debes aunque no tengas para pagarlo todo y te veas obligado a embargar sus bienes. Al menos, eso es lo que hacen las familias. Los bancos, y el Estado, grandes caraduras, exigen que todos los contribuyentes les salven del lío en el que ellos solos se han metido y les paguen sus deudas. Es decir, exigen que les rescaten y el rescate se ha convertido en la nueva forma de injusticia social.

Esto es lo que no hacemos y por eso no salimos de la crisis. Si un banco está quebrado no hay que rescatarlo sino dejarlo quebrar. Si un país está quebrado no hay que rescatarlo, hay que dejarlo quebrar. Sí, también a España. Es la única forma de acabar con banqueros  políticos irresponsables y, además, es lo justo.

Y tranquilos. Si la deuda española quiebra no son los españoles que quiebran: sólo los que hayan comprado esa deuda. Y si tienen dinero para comprar deuda, una vez satisfechas sus necesidades primarias entonces es que no pasan apuros a fin de mes.

Eulogio López

[email protected]