• Por un lado, el centralismo de Soraya, que pretende no ceder nada a CIU.
  • Por otro, la mano tendida de Margallo preparando futuros escenarios electorales.
  • En cualquier caso, la deriva radical independentista de Mas no gusta nada en el Gobierno del PP.
  • Y el PSC, también se divide: la carta de Chacón a Navarro para que se deje de independentismos sienta como un tiro en el partido.
El presidente de la Generalitat, Artur Mas (en la imagen), convocaba este lunes a los líderes de los partidos catalanes, presidentes de las diputaciones y alcaldes con el objetivo de ampliar la mayoría social partidaria de la celebración de una consulta para decidir el futuro político de Cataluña.

Esta misma mañana, Mas pedía a los partidos que participarán en la cumbre del derecho a decidir "unidad y ni un paso atrás" para que la mayoría "abrumadora" a favor de la consulta que ahora mismo hay en el Parlament "no se agriete ni se debilite". Ha recordado que ahora no toca hablar de independencia, sino de consulta.

El presidente de la comunidad autónoma catalana instaba también al PPC a votar en contra del Estado propio si es que quieren, pero que primero permitan que los catalanes se pronuncien. "Si un día se puede hacer el referéndum, toda la gente del PPC podrá votar que no, pero lo que no pueden es imponer el 'no' sin votar", ha remarcado.

Precisamente, esta deriva radical independentista de Artur Mas está provocando una división en el seno del PP y del Gobierno. Por un lado, los centristas, liderados por la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, son partidarios de la mano dura con Mas y de no ceder ni un ápice en ninguna posible negociación. Pero otra facción, encabezada por el actual ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, defiende la necesidad de pactos y acuerdos con Artur Mas -en temas fiscales, etc.- ante un hipotético escenario de necesidad de pactos para goberbar tras las próximas elecciones generales, done se supone que el castigo al PP le haré perder su mayoría absoluta.

Ya explicamos en Hispanidad que Moncloa quiere un Gobierno de coalición CIU-PSC para Cataluña a cambio de que CIU se aleje de ERC y se olvide del referéndum independentista. Así sería posible un acuerdo sobre financiación de Cataluña. Por eso, la deriva radical independentista de Mas no gusta nada en el Gobierno del PP.

Y en medio de todo, el caos del PSC. Mas aprovechará el encuentro de este lunes para presionar al primer secretario de los socialistas catalanes, Pere Navarro, para que el PSC mantenga viva su reclamación de una consulta "legal" y "pactada con el Gobierno" de Mariano Rajoy, por más que hayan anunciado que, en caso de celebrarse, defenderían un "no" rotundo a la independencia. Sin embargo, como publicaba este lunes El Mundo, la diputada del PSC, Carme Chacón ha enviado una carta a Navarro en la que le pide que no sucumba a las presiones de quienes, "desde dentro o desde fuera del partido", buscan incorporarlo a un pacto en favor del derecho a decidir. Sería, según su propia definición, "una operación totalmente opuesta" a los principios y la trayectoria del PSC.

Esta misma mañana el portavoz parlamentario del PSC, Maurici Lucena, ha asegurado que la misiva "está totalmente fuera de lugar". "Nos ha causado sorpresa porque la dirección del PSC no tenía conocimiento de esa carta". Vamos, que ha sentado como un tiro la cartita de marras de doña Carmen. 

Andrés Velázquez
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