Era la pancarta que portaban unos simpatizantes socialistas en la calle Ferraz la noche electoral en la que Zapatero volvió a imponerse a Rajoy, en las elecciones de 2008.

 

¿Qué tenían que ver los obispos con el triunfo del PSOE sobre el PP? Pues lo mismo que las iglesias quemadas en Barcelona durante la Semana Trágica cuando el pueblo protestaba contra los privilegios de los ricos para no ir a la guerra: redimían su aportación a la guerra con dinero. Entonces, las masas, se revolvieron contra el poder… por el democrático procedimiento de quemar templos, en la convicción de que a los curas hay que golpearlos con razón o sin ella, pues aunque no se sepan los motivos "ellos sí que lo saben".

Y, por la misma, las principales conclusiones del Congreso del PSOE en Sevilla -sí, había un congreso, no sólo una elección- fueron la de romper el concordato con la Santa Sede y promulgar la eutanasia. Nadie puede negar que éstas son las dos cuestiones más urgentes que debe abordar la democracia española, si ustedes me entienden.

Creo que la felicitación del Partido Popular al reelegido Rubal el progre guarda cierta coña y albergo la sospecha de que don Mariano ha brindado con cava. La vieja guardia del PSOE, tan corrupta como Manuel Chaves y tan rasputiniana como Rubalcaba se impone a una Chacón cuyo principal valor electoral era el de ser mujer y joven (por ese orden). Encima, Rubalcaba -si le das la espalda te la clava- no ha dejado opción a los chaconistas. La nueva Ejecutiva está formada por varones vetustos y mujeres jóvenes y manejables, con la excepción de Elena Valenciano, que aporta la finura dialéctica y retórica por la que es conocida en el foro público.

Por lo demás, el principio ideológico más profundo del Congreso socialista es el que comienza con "compañeros y compañeras".

Los discursos de Rubalcaba y Chacón se hicieron interminables gracias al lenguaje de género, porque en cada frase habían que intercalar ambos géneros: compañeros y compañeras. Tiene su lógica: las mentalidades medianas se han quedado en eso: en la ideología de género. No da para más.

Eulogio López

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