• Las cuatro cajas medianas se plantan: sin EPA no hay fusión.
  • Además, quieren saber las ayudas a Bankia.
  • Todas ellas aseguran poder cumplir el plan Guindos II.
  • Y ni Liberbank, ni Ibercaja, ni Mare Nostrum, quieren fusionarse con Braulio Medel (Unicaja).
  • Y encima Catalunya Caixa también se retrasa.

Las fusiones como remedio a los problemas de solvencia bancaria, la tesis mantenida por Luis de Guindos, comienza a ponerse en entredicho. Quizás debió ponerse en solfa tiempo atrás pero hasta ahora era considerada como la receta mágica que nadie se atrevía a poner en duda.

Las pesadísimas digestiones del Pastor por el Popular, de Caja3 por Ibercaja o de Cívica por Caixa, así como la megafusión de siete cajas de ahorros en Bankia ha creado un ambiente contrario a las fusiones y al crecimiento por el crecimiento.

Además, queda por saber cuánto recibirá Bankia para sanearse, que marcará el camino como hasta ahora lo ha marcado la aún más cara CAM.

Y, por supuesto, nadie quiere fusionarse con Braulio Medel (Unicaja), el banquero del PSOE (en la imagen) y menos que nadie Amado Franco, presidente de Ibercaja, a quien Medel arrebató la Presidencia de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA). Pero tampoco Liberbank -curiosa esa interpretación de fusionar la Andalucía socialista como la Asturias neosocialista-.

Y a todo ello añádanle el hecho de que se retrasa la adjudicación de Catalunya Caixa.

No, la reconversión bancaria se ralentiza, lo que no tiene por qué suponer que se ralentice el saneamiento. Un banco más grande no es un banco mejor.

Eulogio López

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