No se priven del comentario de Francesc Aguilar, subdirector de El Mundo Deportivo, sobre los incidentes de Leo Messi en el Bernabéu con el segundo entrenador del Real Madrid, Karanka, y con el defensa blanco Arbeloa. No tengo el gusto de conocer al colega pero la próxima vez que se hable de ecuanimidad periodística no olvidaré su artículo.

Al parecer, el astro argentino, sin duda el mejor jugador del mundo, llamó "muñeco de Mou" a Karanaka y 'bobo', preciso adjetivo, al amigo Arbeloa. Conclusión de don Françesc: "Por todo ello, si fuera verdad que llamó 'muñeco de Mou' a Karanka o 'bobo' a Arbeloa, lo primero que se piensa es todo lo que debe haber sufrido dentro del campo. Para que Messi hubiera protagonizado esos actos, mucho debió aguantar sobre el césped del Bernabéu, además de todo lo que se pudo ver por televisión. Diversas fuentes independientes en Madrid han desmentido el incidente verbal con Arbeloa y sí han reconocido el calificativo a Karanka, dentro de un contexto de contestación a lo dicho por el segundo de Mou al crack argentino en el túnel de vestuarios".

Esto me recuerda el comentario de un malagueño, tan gracioso como bestia, tras escuchar la noticia que hablaba de un hombre que había quemado viva a su esposa tras una discusión:

-Lo que le habría hecho esa mujer a ese pobre hombre para ponerle así…

Hombre, Françesc, bien que el Barça se haya convertido en el mejor y más sano equipo del mundo. Bien que el Real Madrid haya degenerado en un conjunto de macarras multimillonarios, pero eso no significa que exista san Leo Messi o que nos demos al sofisma moral de "algo habrán hecho" las víctimas.

Ya lo decía el empresario Durán Farell: "En Madrid no nos entienden: los catalanes somos simples y sentimentales".

Regreso de Barcelona con un deje de amargura. En la ciudad condal no se habla de otra cosa que de la cuestión catalana (en la imagen Rajoy y Mas). Converso con un empresario, ya casi más que nada por cambiar de tema, le pregunto:

¿Y dentro de esa ola nacionalista, de la que todos somos culpables, ¿qué pasa con la religión

-La religión no cuenta. Primero, porque no está de moda y segundo porque se considera cosa de españoles.

No hablo con ningún loco, sino con un personaje de gran cultura que ocupa un puesto clave en el tejido industrial catalán.

Pero mucho peor es lo de otro personaje, dedicado al mundo de la cultura y entroncado con una de las familias de CIU.

-Sí, es cierto. Los catalanes nos estamos distanciando de la Iglesia porque para nosotros la Iglesia es Rouco y Rouco contribuye a la opresión española.

¿Comprenden Bueno es lo que hacen los míos; malo lo que hacen los contrarios. Y hasta el mismo Cristo es visto según lleve la bandera nacional o la senyera. Y todo esto me recuerda el reciente estreno cinematográfico El molino y la cruz, un pestiño acerca del cuadro de Bruegel el Viejo sobre la crucifixión. Para el bueno de Bruegel, quienes crucifican al Redentor son... los tercios españoles. Cada cual sangra por su herida pero no conviene confundir la gimnasia con la magnesia.

¿Qué le habrá hecho esa mujer a ese pobre hombre para ponerle así El sentimiento empieza a ser un problema cuando se vuelve ilógico. Vamos, que no rezo porque Rouco es españolista, ¿comprenden

Eulogio López

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