• Alargar la edad de jubilación, privatizar la gestión sanitaria y endurecer las condiciones para cobrar el desempleo.
  • Eso sí, en medio de una fuerte polémica interna que, por el momento, no ha trascendido.
  • Y la jibarización del Estado, que prepara Pérez Renovales, no es posible hacerla sin consenso con el PSOE.
  • Tampoco se podrá contar con CIU.
  • Y lo cierto es que sin tocar pensiones, Sanidad y Educación, no hay manera de recortar el déficit.
  • Eso sí, los intereses de la deuda nos siguen saliendo por 38.000 millones de euros.

No sin polémica interna, el Partido Popular prepara un nuevo paquete de ajustes. Digo el PP y no el Gobierno Rajoy, por cuanto algunos de esos ajustes no se pueden hacer contra la oposición de las comunidades autónomas.

Además, el subsecretario de la Vicepresidencia, Jaime Pérez Renovales, mano derecha de la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría y, como ella, abogado del Estado, es el encargado de coordinar la gran reforma pendiente: la jibarización del Estado. Y se le presenta difícil, por la misma razón: no se puede hacer una reforma en Sanidad y Educación sin contar con un cierto consenso de las regiones. A fin de cuentas, se trata de reducir y empequeñecer los organismos públicos.

Volviendo a los recortes, lo cierto es que España puede resumirse así: el gasto público alcanza los 425.000 millones de euros anuales. De ellos, unos 110.000 corresponden a las pensiones, más de 100.000 a la Sanidad (aunque algo más del 20% es privada), 50.000 millones se los lleva la Educación, 38.000 millones los intereses de la deuda y 34.000 millones las prestaciones por desempleo y aledaños. Es decir, que esas cinco partidas representan casi el 80% del total del gasto. Si quieres reducir el gasto y no aumentar más los impuestos, lo que resultaría bastante complicado, cualquier otro recorte no resultará definitivo. El 20% restante es una amalgama de muchas partidas. Defensa, Policía, Justicia, Administración General del Estado, promoción de la vivienda, Cultura, etc.

En resumen, si hay que recortar hay que hacerlo en las partidas principales. Una por una:

Pensiones: el plan de Montoro (en la imagen), cuasi coordinador del asunto, porque el coordinador de la política económica del Gobierno es el propio Rajoy, consiste en acelerar el calendario de retraso de la edad de jubilación, e incluso piensa que debería ser más ambicioso: llegar a los 70 años según profesiones.

Sanidad: se observa a Madrid como un laboratorio. La idea de mantener la naturaleza pública pero privatizar la gestión no es entendida por muchos, empezando por el personal sanitario. Pero siempre será mejor eso que cobrar por el uso de ambulancias o sillas de ruedas.

Ojo con el subsidio de paro. Es verdad que en el Ministerio de Empleo insisten en que no se reducirán las prestaciones por desempleo, pero probablemente tengan que desdecirse en breve: las cuentas deben cuadrar.

En Educación todo se fía a la ley Wert, que cuenta con el apoyo entusiasta del Gobierno.

Y, naturalmente, queda la partida más ominosa: los 38.000 millones de euros que no cuentan los intereses de la deuda, más que las prestaciones por desempleo. Por eso, naturalmente, no depende de nosotros, sino de Europa.

El nuevo paquete de ajustes sólo es un boceto, pero Montoro ya ha hablado.

Eulogio López

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