Agradezco a mi ángel custodio el no estar comiendo en el momento en que me di cuenta de la noticia: el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, asegura que su principal propósito político es la defensa de la vida.

Mire usted ministro Gallardón: si lo que pretende es defender la vida humana, lo tiene muy claro: prohíba el aborto, todo tipo de aborto, y proteja a las madres en peligro de abortar tal y como hacen los movimientos provida. Acoja a la madre sola, proporciónele un techo, atención sanitaria y algo de dinero para criar a su niño y, si al final no quiere quedárselo lo da en adopción, que hay cola. Tiene mayoría absoluta, puede hacerlo. Y, de paso, instaure el salario maternal, que será lo que acabe con el crimen del aborto.

Y, sobre todo, déjese de milongas que, a estas alturas, empiezan a resultar molestas.

Lo de obligar a una niña de 16 años a pedir permiso a sus padres a abortar es, como recuerda Juan Manuel de Prada, de un fariseísmo insultante. No llegan a 200 los abortos de adolescentes de 16 años sin permiso paterno, dado que los adolescentes lo que hacen es tomarse la Píldora del Día Después, que también es abortiva... y que el señor Gallardón les regalaba cuando era alcalde Madrid (¿Necesito recordar que todos los anticonceptivos químicos que se vendan hoy en la farmacias, y también la PDD son potencialmente abortivos?).

Teóricamente sí supone un cambio que el aborto deje de considerarse un derecho: repugna a la inteligencia y al corazón. Pero volver a la ley de supuestos de 1985 suprimirá el zapaterista derecho a la vida pero seguirá provocando idéntico número de abortos, porque casi todos ellos (un 97%) se perpetraban bajo el coladero del peligro para la salud psíquica de la madre: "Doctor, doctor: si no aborto voy a sufrir graves depresiones".

El cinismo del ciudadano Gallardón alcanza cotas no conocidas, sólo superado por la hipocresía de quien se lo permite y alienta: el presidente del Gobierno, don Mariano Rajoy.

Ahora vamos con la segunda coña: la familia según don Alberto. Ojo al dato, declaraciones de Gallardón en la mañana del miércoles, a la cadena COPE: "España es un país con un grado de litigiosidad muy superior a la media europea. Aquí tramitamos por vía judicial que deberíamos tramitar de una forma distinta, como la ley de mediación. No tiene sentido que un divorcio de mutuo acuerdo no pueda ser directamente formalizado ante un notario por las partes. También podría ser aplicado en el matrimonio civil. Hay decenas de millones de euros que están paralizados, pendientes de una resolución judicial y que provocan que no formen parte del aparato productivo. Tenemos que aplicar una justicia más moderna".

Otra coña, como la del aborto adolescente. Mire usted, Galla, lo peor del Zapaterismo fue el divorcio-exprés. No se trata de que se divorcien ante un juez o ante un notario. De lo que se trata es de que el matrimonio -el canónico, el civil y el militar- es un compromiso mutuo entre hombre y mujer, que no se puede romper así como así porque hay mucho en juego, por ejemplo, la sociedad. Como decía Chesterton, "antes que ciudadano el hombre es miembro de un familia... Nace para ser hijo". No se juega con las cosas de comer.

Y buena prueba de ello es que si su reforma del divorcio va por ese lado, entonces no se apuren: los socialistas no podrán pega alguna.

Eulogio López

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