No promete nada sobre los salarios de los funcionarios

 

Quienes participaron en el desayuno con Soraya Sáenz de Santamaría este miércoles ya la trataron como vicepresidenta. Algo que la aludida no puede permitirse reconocer en público y para lo que recurre al tópico de que los nombramientos son prerrogativa del presidente.

Se da la coincidencia de que la portavoz popular dará a luz en torno a la fecha de las elecciones. Las malas lenguas dicen que si lo hace antes del 20-N será vicepresidenta y si lo hace después, Rajoy la nombrará ministra de Defensa.

Mientras, Sáenz de Santamaría tiene licencia absoluta para prometer. Recuerda que el PP apostó en su día por recortar de otras partidas para no congelar las pensiones y es lo que hará si llega al Gobierno. Otra cosa es que, cuando llegue el momento, aquellas partidas a las que podían recurrir mantengan la salud de hace un año.

Desde luego, Sáenz de Santamaría no promete con la misma alegría mejoras para los funcionarios. Afirma con prudencia que "procurarán" que los empleados públicos vayan recuperando "en la medida de lo posible" su poder adquisitivo. Por si acaso, recuerda que el PSOE echaba en cara al PP la congelación de los sueldos públicos hasta que los recortó una media del 5%. En el bocadillo entre PP y PSOE, los funcionarios parten de una situación peor: visto lo visto, lo mejor que pueden esperar es una nueva congelación.

Mariano Tomás

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