• Con unas plusvalías superiores a 400 millones de euros.
  • Según Linde, la banca en la sombra aún está poco desarrollada en España. Cierto, pero va ganando posiciones.
  • Y es que la banca tradicional se queja de la falta de supervisión a estas firmas, pero no duda en recurrir a ellas para hacer caja.
  • En todo el mundo, la banca en la sombra gestiona unos 50 billones de euros.

El asunto tiene más importancia de la que parece y, además, va en aumento. Hablamos de la banca en la sombra -fondos de inversión, fondos buitre, fondos de capital riesgo, etc.-, que no está sometida a regulación alguna. Por ejemplo, no pasa ningún test de estrés, ni tiene que dar cuentas a ningún banco central. Pero tiene depósitos e inversiones, pasivo y activo, como cualquier banco tradicional.

Por si fuera poco, pueden abandonar un país en pocos días sin dar ninguna explicación, y dejar colgado a quien sea. Vamos, una maravilla que, además, no cumple ninguna función social. Toda su labor es puramente financiera y especulativa, esto es, busca el beneficio a toda costa. No importa si para ganar hay que destruir empresas. El fin justifica los medios.

De un tiempo a esta parte, la banca tradicional -la banca 'en el sol'- se ha venido quejando, precisamente, de que la banca en la sombra opera como un banco en muchos aspectos, pero no está sometida, ni de lejos, a la misma regulación y vigilancia. En otras palabras: juega con ventaja.

Pero luego son esos mismos bancos los que recurren a la banca en la sombra para hacer caja. El último ejemplo lo tenemos este miércoles: el Popular ha cerrado la venta del 51% de su negocio de tarjetas al fondo norteamericano Värde Partners, con unas plusvalías superiores a 400 millones de euros. Como para quejarse.

En cualquier caso, al entidad que preside Ángel Ron (en la imagen) no es la primera ni tampoco será la última en cerrar operaciones de este tipo. Es un movimiento imparable que tarde o temprano nos dará algún que otro susto, por mucho que el Gobernador del Banco de España, Luis María Linde, asegure que la banca en la sombra aún tiene poca actividad en España. Y será cierto -en todo el mundo gestiona unos 50 billones de euros-, pero también lo es que va ganando posiciones a gran velocidad.

Pablo Ferrer

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