Escuchen a Daniel Cohn Bendit, alias 'Dany el Rojo', el líder del mayo francés del 68 -aquel parisino parto de los progres- que ahora vive su apacible vida adulta en Estrasburgo y Bruselas, que en ambas ciudades aposentan sus reales los eurodiputados.

Su parlamento en el europarlamento merece unos minutos de dedicación.

Y esto es bello e instructivo, porque estos asuntos no suelen ser los favoritos de 'Dani el Rojo', hoy el Dany el Verde, hoy mucho más progre que rojo, es decir, dedicado a fomentar el aborto e insultar a la Iglesia, según la definición del progresismo actual: abajo los curas y arriba las faldas.

No, esta vez le tocaba economía, que es lo bueno que tienen las crisis: ha elevado el nivel de los asuntos tratados por los políticos, que no el nivel de los políticos a la hora de tratarlos. Todavía tiene fuerzas para aullar contra la extorsión financiera a Grecia, donde tiene toda la razón. Por no hablar de las ventas de armas a Grecia por parte de Francia y Alemania quienes se comportan según el primer mandamiento del bazar de las armas: venderle munición a los dos bandos en lucha. O sea, que, por una parte, franceses y alemanes, miembros de la OTAN, surten de armas a Grecia y hacen lo propio con otros miembros de la alianza, Turquía, por pura casualidad el peor enemigo de Grecia.

Pero ciñámonos a la cosa económica. La economía no puede quedarse en eficiencia, sino en justicia y, a la postre, si no es justa no es eficiente. 'Dany el Rojo' ha citado una buena comparación: ¿Qué pasaría si Bruselas obligara a Alemanes y franceses a realizar en tiempo récord una reforma de las pensiones como la que impone a Grecia? Pues que Sarkozy y Merkel tendrían que dimitir.

Otro acierto del rojiverde Dany: obligamos a los griegos a pagar al 6% (y al 12) una deuda que los alemanes pagan por debajo del 2. Es decir, les extorsionamos.

Sí, ya sé que los progres hacen mejores diagnósticos que terapias. No les trasferimos dinero, dado que el presupuesto de la UE está congelado o tendente a la baja. Bien estaría exigirles reducir el déficit y el tamaño del Estado a cambio de ayuda directa, no a cambio de avales para endeudarse más y para que los comisionistas financieros puedan seguir forrándose a costa de los griegos. Ese es el camino para salir de la crisis en forma de solidaridad, es decir, en forma cristiana. Pero eso ya no se lo plantea nadie en la postcristiana Europa. Desde luego, no los del parto de los progres.

Eulogio López

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