La diplomacia más importante del mundo -la vaticana- refrenda el proceso de 2009 del que salió elegido Porfirio Lobo como presidente

 

El Papa Benedicto XVI ha recibido en audiencia en el Vaticano al presidente de la República de Honduras, Porfirio Lobo Sosa. Esta visita diplomática tiene su importancia para el actual Gobierno de este pequeño país hispanoamericano, por cuanto Lobo fue elegido en noviembre de 2009, en unas elecciones organizadas cinco meses después de que las principales instituciones del país se rebelasen contra la pretensión del anterior presidente, Manuel Zelaya, de querer cambiar la Constitución mediante un referéndum para poder ser reelegido.

La intención de Zelaya era, pues, perpetuarse en el poder. Y ante ello, los hondureños defendieron la legalidad constitucional, como denunció la Corte Suprema. Sin embargo, tal revuelta -calificada por muchos como golpe de Estado- le costó a Honduras el aislamiento diplomático internacional.

Según explica el comunicado de la Oficina de Información de la Santa Sede, "en el transcurso de las conversaciones se ha tomado acta de la normalización de las relaciones internacionales de Honduras y se han tratado otros temas relativos a la situación mundial".

De esta manera, el Vaticano refrenda el proceso de 2009 del que salió elegido Lobo. Y cierra la boca -diplomáticamente hablando- a todos aquellos que continúan teniendo dudas de su legalidad.

Porque el Vaticano sigue siendo la diplomacia más importante del mundo, aunque no tiene -como decía Stalin- ninguna división de ejército.

José Ángel Gutiérrez

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