El precio del oro superó los 1.600 dólares la onza. Al parecer, aunque Angela Merkel considera que el corralito chipriota resulta de estricta justicia, los ricos no lo deben considerar así, y se han puesto a comprar oro porque ya no se fían de dejar su dinero en el banco.

Por cierto, muy bueno lo del entonces gobernador del Banco de España, con Zapatero, es decir, Miguel Ángel Fernández Ordóñez (MAFO) (en la imagen), quien vendió el 33% de nuestras reservas de oro a 876 dólares la onza a lo algo de 2007.

Y lo vendía como todo un éxito, el tío, al igual que su jefe de filas, Pedro Solbes, porque sus afiladas mentes consideraban que el oro no podría alcanzar más altura: era su cima desde 1979. Y era cierto, lo que ocurre es que se trataba de una cima temporal acorde con los tiempos de histeria que vivimos. Así que si se hubieran esperado hoy hubieran conseguido prácticamente el doble.

La deuda puede tener límites, la bolsa también, incluso el oro. Pero no el miedo, que es absolutamente libre, no tiene límites. Es curioso: desde que desapareció el patrón oro, el metal amarillo ha dejado de ser el referente de la fabricación del dinero pero lo es del conjunto del dinero que pulula en el mundo.

Si los alemanes expolian Chipre, el precio del oro se dispara; si un coreano tiene expresión de sufrir retardo mental (razón por la cual me tomo sus amenazas nucleares muy en serio), el precio del oro se dispara. Por cierto, si entramos en guerra nuclear, ¿no valdrá más el agua que el oro
Por lo demás, el oro constituye la riqueza más estúpida del género humano. No sirve para nada. Solo es el oro del miedo.

Eulogio López

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