• El último día de congreso, los responsables de GSMA -la organizadora del evento- se pasea por los stands para cerrar la contratación de espacio para el año siguiente.
  • Con el riesgo que supone para las telecos comprometerse con tanto tiempo de antelación. Además, el coste es muy elevado.
  • Y eso que se supone que GSMA es una organización de operadores móviles y compañías relacionadas, cuyo objetivo es apoyar a la telefonía móvil.

Los dos eventos sobre telefonía móvil más importantes del mundo son el Mobile World Congress de Barcelona -que está teniendo lugar estos días, del lunes 24 al jueves 27 de febrero- y la Mobile Asia Expo, que se celebra en Shanghai durante el mes de julio.

Los dos eventos los organiza la misma empresa: GSMA, cuyo origen se remonta a 1995. Según afirman ellos mismos -que se declaran como asociación, no como empresa-, tiene como miembros a cerca de 800 operadores de telefonía móvil y más de 200 empresas del sector.

Sea como fuere, estamos hablando de una de las asociaciones comerciales más poderosas del mundo que, en teoría, presiona a los gobiernos de todo el mundo en beneficio de sus asociados.

Sin embargo, y aún suponiendo que lo anterior sea cierto, la asociación que preside Jon Fredrik Baksaas desde octubre de 2002 (en la imagen), presiona a las telecos para que continúen participando de los congresos aunque lleven años sin amortizar la elevada inversión que supone. Para muestra, un botón: el último día del congreso, los emisarios de la asociación se pasean por los stands de las grandes empresas con el fin de cerrar su participación para el siguiente evento que se celebra un año después.

Las empresas, no sólo tienen que desembolsar una gran cantidad de dinero -que no recuperan si se echan atrás-, sino reservar los metros cuadrados exactos que utilizarán. Se pueden imaginar lo difícil que resulta planificar esto con un año de antelación y en un sector tan cambiante como este.

De hecho, algunos gigantes como Microsoft, Apple o Google, no participan en el congreso de Barcelona de este 2014. Y las grandes telecos se lo podrían pensar. O, al menos, se podrían unir para reclamar a 'su' asociación un poco más de consideración.

Pablo Ferrer

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