• Y es que las petroleras ya han amenazado al ministro Soria con abandonar un negocio que les provoca pérdidas.
  • De hecho, la congelación del butano sólo tiene un efecto de dos meses. Y ya existen unos límites de fijación de precios desde 2008.
  • Al final, se trata de que sea la CNE quien solicite una subida del butano que debería rondar el 20%.

El 1 de enero se congeló el precio de la bombona de butano y las petroleras, así como la patronal de sector, montaron en cólera. Es más Repsol y Cepsa amenazaron al Gobierno Rajoy, al Ministerio de Energía, en particular, con abandonar un negocio en el que pierden entre 2 y 4 euros por bombona, como ya adelantara Hispanidad.

Pero se trata de una congelación -aplaudida por los consumidores, claro está- temporal, por dos meses. Además, se supone que ya existe, desde 2008, un sistema de fijación del precio de la bombona butano, sólo que al parecer, nadie le hace caso.

En cualquier caso, el ministro Soria se ha dado cuenta de que no es posible mantener esta situación. Y para ocultar su metedura de pata ha pedido a la Comisión Nacional de la Energía que elabore un informe sobre el sistema de formación precios… que ya existe. De esta forma, diluye un tanto su responsabilidad, aunque me temo que sólo un tanto.

Y se supone que la CNE elaborará un informe que apunte hacia lo inevitable: el precio de la bombona debería subir un 20%, o al menos eso es lo que exigen los productores para mantenerse en el negocio.

Una nueva pifia del ministro de industria, José Manuel Soria, que aún no sabemos cómo puede acabar.

Miriam Prat

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