• El secretario de Estado para la Unión Europea, Íñigo Méndez de Vigo, considera que se le va la fuerza por la boca.
  • Lo cierto es que Margallo no se muestra todo lo contundente que debiera a la hora de defender nuestros intereses en el exterior.
  • Por ejemplo, en el caso de las vergonzosas disculpas que ha pedido nuestro embajador ante la OEA por el caso del vuelo de Evo Morales.
  • España, considera Méndez de Vigo, se ha doblegado demasiadas veces.
  • Nos han expropiado YPF en Argentina e Iberdrola y Red Eléctrica Española en Bolivia.
  • Méndez de Vigo, nacido en Marruecos, siempre ha sido partidario de mantener una postura firme frente al Reino Alauita en asuntos como, por ejemplo, el acuerdo pesquero con la Unión Europea.
  • También separa a ambos políticos una concepción diferente de la vida. Margallo es cristiano, y Méndez de Vigo, progresista.
Según fuentes cercanas al Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo, secretario de Estado para la Unión Europea, no se habla con su jefe, José Manuel García Margallo, ministro de Asuntos Exteriores. El subordinado discrepa de las actuaciones que está llevando su jefe en política internacional.

Considera que Margallo no mantiene una línea clara y definida en asuntos de vital importancia para nuestro país. En román paladino, que se le va la fuerza por la boca. Su reacción inmediata cuando España es pisoteada, opina Méndez de Vigo, es estallar en declaraciones muy fuertes que van suavizándose paulatinamente hasta convertirse, incluso, en disculpas, como ha ocurrido en el caso de Evo Morales. Y también, no hay que olvidarlo, en el caso de YPP en Argentina, e Iberdrola y Red Electrica

Méndez de Vigo es partidario de una actitud más beligerante en política internacional. Ya se mostró muy duro en el tema de los acuerdos de pesca con Marruecos. Se da la circunstancia de que el diplomático, noveno barón de Claret, nació en Tetuán, cuando era protectorado español. Méndez de Vigo es descendiente de la viuda de Fernando VII, la reina gobernadora María Cristina de Borbón, y de su segundo marido, su guardia de Corps, convertido en duque de Riansares. Entre sus antepasados figuran también la prestigiosa escritora, Carmen de Icaza, y el marqués de Esquilache, el ministro de Carlos III, depuesto tras el famoso motín que lleva su nombre.

Su descendiente ha salido respondón, y aunque en las fotos de las más importantes citas europeas se le ve siempre junto a Rajoy, con cierto afán de protagonismo, según sus adversarios, lo cierto es que lo tiene complicado. Le gustaría ser ministro de Asuntos Exteriores, y está sobradamente preparado para ello, como demuestra su impresionante curriculum profesional, político y académico.

Poco tiene que hacer, al menos de momento. Rajoy siente debilidad por José Manuel García-Margallo, quien le ha demostrado su lealtad y fidelidad inquebrantable en ocasiones muy importantes.

Sara Olivo
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