No hay diferencias económicas entre los programas electorales de François Hollande y Nicolás Sarkozy, como apenas existen en este campo entre el PSOE y el PP.

Todos ellos son progrecapitalistas y las diferencias no son de naturaleza sino de grado. Los socialdemócratas creen en el Estado y en los mercados, mientras que los conservadores creen en el mercado y en el Estado. Se parecen, especialmente, en que ambos trabajan con el dinero de los demás, sean estatistas o financieros.

Pero tampoco en los principios no negociables se dan diferencias de fondo. Hombre, sí, Hollande, al igual que Zapatero o Rubalcaba, es un forofo del aborto, mientras Sarkozy asegura que no le gusta el aborto sino los anticonceptivos -que son abortivos-Hollande está por la eutanasia, a la que se oponen Sarkozy mientras los socialistas están ilusionados con el feminismo y el gaymonio, mientras que Sarkozy aplaude la homosexualidad, naturalmente, pero prefiere no llamarla matrimonio. Ídem para la educación con parada especial entre la libertad religiosa en la que Hollande, sencillamente no cree, mientras que Sarkozy es un digno representante del regalismo galo.

En definitiva, como en España, en Francia también los católicos están obligados a elegir entre lo malo (Hollande) y lo menos malo (Sarkozy).

Pero como no me gusta el mal menor, si fuera francés aconsejaría votar, o bien por una formación minoritaria o bien en blanco. Les advierto que en España no me han hecho mucho caso pero por intentarlo...

Eulogio López

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