Entender el Nobel de Medicina que han recibido Shinya Yamanaka y John Gurdon es simple. No se pierdan en la pedante floresta de los divulgadores de la eugenesia, que llevan años engañando a los profanos y alabando a los estafadores.

Céntrense en esta sencilla cuestión y sabrán a qué atenerse: hay dos tipos de células totipotentes. A saber, las células madre adultas y las células madre embrionarias. El segundo apellido es el importante.

Las células madre adultas son estupendas. Se sacan de cualquier lugar del cuerpo y se trata de que 'procreen' otras células. Además, la tendencia es que salen del propio paciente con lo que no provocan rechazo. La Iglesia apoya este tipo de investigación y la ética también. Cuantas más terapias génicas salgan de las células madre adultas mejor que mejor. Con ellas, no se mata a nadie y se han logrado curar enfermedades.

Las segundas son las células madre embrionarias. Consiste, simplemente, en la utilización de embriones humanos como cobayas de laboratorio. Porque no existen células madre embrionarias, sino embriones humanos. La Cultura de la Muerte habla de "un conjunto de células para definir al embrión" (o de preembrión, otro invento de los estafadores). Lo cierto es que ese "conjunto de células" ya es una persona, un individuo de la especie humana con un código genético individuado, distinto del padre o de la madre. Vaya, que es una persona, en toda regla y con el equipamiento completo propio de los seres humanos.

Por contra, con las células embrionarias no se ha curado nada, absolutamente nada, y encima han producido tumoraciones. En cualquier caso, utilizar "células madre embrionarias", por lo general son embriones sobrantes de ese invento de Satanás llamado fecundación in vitro (FIV), es decir, matar personas.

Pues bien, sobre las células embrionarias es sobre las que llevamos 15 años de timo y engaño, la mayor estafa de toda la historia de la ciencia. Veamos: el japonés Shinya Yamanaka y el británico John Gurdon han obtenido el Nobel de Medicina del presente año por sus avances en reprogramación celular. Ahora bien, Yamanaka ha conseguido que las células adultas, las buenas, se reproduzcan con mayor facilidad y sin rechazo. Lo de Gurdon resulta menos loable: también ha trabajado con células adultas pero no con fines terapéuticos. Es uno de los papás de la oveja Dolly. Es decir, sus investigaciones han estado orientadas hacia la clonación, esa soberbia científica que renueva el "seréis como dioses". Las diferencias que han hecho los obispos europeos entre uno y otro Nobel resulta tan acertada como significativa.

La estafa de las células madre embrionarias, las inmorales por homicidas, que no han conseguido curar ni un resfriado, ha sido de tales proporciones que ahora los estafadores, tras haber chupado de los erarios públicos y no haber conseguido sino destrozar embriones humanos, se hayan pasado a las células madre adultas. No sólo eso, sino que  la multinacional más homicida en la materia, Geroncorp, haya decidido abandonar el troceo de embriones. No por inmoral sino por ruinoso. No olvidemos que el primer acto de Barack Obama como presidente de Estados Unidos consistió en anunciar, rodeado de científicos progresistas -una contradicción in terminis-, que el Gobierno federal auspiciaría, es decir, financiaría, la investigación con embriones, la nueva meca de la ciencia y eso es lo que ha hecho durante toda la legislatura.

La España de Zapatero (aunque Rajoy no ha movido un dedo para modificar dichas leyes) fue pionera en el desguace de embriones con las leyes de reforma de la FIV y de Investigación biomédica, ambas obras de la progresista ministra Elena Salgado. Eran los tiempos en los que ZP nombró ministro de Sanidad al gran investigador Bernat Soria (en la imagen) a quien le regalaron fondos públicos para el embrionicidio (o sea, homicidio) sin que lograra curar ni un resfriado.

Pero la soberbia científica hace que nadie reconozca un error. Y así, don Bernat se apunta ahora en las páginas de El Mundo, al mantenimiento del engaño, al rebufo del Nobel otorgado a Yamanaka. Oigámosle: "Lo de la Academia es una decisión muy clara y con ella se ha posicionado a favor de todos los que trabajan en este campo". ¡Hay que tener jeta, Bernat! Que no, que la Academia sueca se ha posicionado donde todo el mundo, por la fuerza de los hechos y tras la inútil matanza de embriones:  se ha posicionado a favor de los que emplean células madre adultas para curar enfermedades. Adultas, Bernat, no embrionarias.

Eulogio López

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