Merkel exige a Berlusconi un ejercicio de consolidación fiscal

 

Europa tiene un serio problema de soberanía nacional.

Cuando la prima de riesgo italiana alcanzó los 250 puntos (la española estaba entonces en 317, la canciller alemana Angela Merkel cogió un micrófono y exigió a Italia, en la prona del premier, Silvio Berlusconi, para que redujera su déficit fiscal. En concreto con el eufemismo de 'enviar una señal'.

Naturalmente, Merkel, convertida en la emperatriz de Europa pretende que los italianos se aprieten el cinturón para que los mercados le dejen tranquila, mientras la canciller apoya a los especuladores financieros, convertidos en dioses de la nueva economía financista. Recordemos que la prima de riesgo debería correr pareja al endeudamiento -de ese se ratio, de deuda pública- de cada país. Pues bien, Italia, es cierto, afronta deuda por un 119% del PIB, mientras Alemania tiene un 83% y, atención, España está en el 60%, todo ello a finales de 2010. Sin embargo, la prima de riesgo española supera a la italiana y ésta a la alemana. Al parecer, estamos en el IV Reich.

En cualquier caso, la tonante intervención de Merkel plantea un serio problema de soberanía en Europa. En plata: ¿quién es la canciller alemana para imponer una política determinada a los italianos? Y ya puestos: ¿se imaginan lo que ocurriría si fuera al revés? Por ejemplo, si el Gobierno Aznar hubiera abroncado al Gobierno de Berlín por sus reiterados incumplimientos en materia de déficit público?

Eulogio López

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