Jaume Roures cede ante Cebrián: la guerra del fútbol toca a su fin. Canal fortalece su oferta del fútbol a costa de La Sexta. Eso sí, Roures exige que El País retire la demanda ante los tribunales. Subsidiariamente, el levantamiento del concurso de acreedores de Mediapro. La productora, ligada al socialismo catalán y a Zapatero, se queda para vestir santos. Ahora hay que buscarle una salida a La Sexta

El surgimiento del imperio mediático de Mediapro-La Sexta comenzó hace unos años con la compra y posterior venta de derechos televisivos, especialmente los deportivos. En poco tiempo, Mediapro compró los derechos del fútbol, de la Fórmula Uno, etc., pensando obtener unos grandes beneficios. Pero no fueron tales. Es más, esa compra conllevó una guerra del fútbol entre Mediapro y PRISA en la que, por ahora, el grupo mediático de Cebrián lleva ventaja.

Pero parece que se ha dado un cambio de rumbo, y desde El País se anuncia que Canal trasmitirá más partidos del Barça y el Madrid. El digital PrNoticias, lanzaba la exclusiva de un acuerdo ente ambas casas. Canal refuerza su plataforma de digital de pago con una más amplia oferta de partidos de fútbol de la Liga Española, y sobre todo, más partidos de los dos equipos que convocan más espectadores (su último enfrentamiento superó el pasado domingo 14, en la Supercopa, el 50% de cuota de pantalla). Si quieren más detalles los tiene, asimismo, en PrNoticias.

Pero la cosa no es tan simple. Este acuerdo amigable es más bien el izado de la bandera blanca por parte de Mediapro, ahogada por la deuda bancaria y por el concurso de acreedores, por los 135 millones de euros que debe a PRISA por la batalla del fútbol (aunque la sentencia está recurrida, por lo que técnicamente no se los debe todavía).

Los dos barcos -PRISA y Mediapro- parecía que se iban a hundir y por ello tratan de mantenerse a flote en comandita. Para Mediapro, sin embargo, esto significa renunciar a su idea de imperio Mediático, aunque este acuerdo puede favorecer que se retire la demanda que hay en los tribunales entre ambas partes, y subsidiariamente el levantamiento del concurso de acreedores. Pero para Roures, y por ende, al grupo socialista catalán que ha apoyado desde el comienzo esa aventura, especialmente Carme Chacón y el propio presidente Zapatero, significa dejar de lado sus aspiraciones y tener que limitarse a ofrecer los servicios externos que otras televisiones necesitan (lo que no hacen mal). Además, las pérdidas del grupo de prensa, especialmente de Público, enrojecen aún más el balance.

Para PRISA, un nuevo intento de salvación de un imperio, que como el español en el siglo XVIII y XIX, se va deshaciendo poco a poco, habiendo tenido que vender parte de las joyas de la abuela, con la entrega de Cuatro a Telecinco o la venta del 25% de Santillana. A este paso sólo quedará El País para recordar los mejores tiempos pasados mientras Liberty se lleva el oro de las ventas.

Ahora bien, aunque Mediapro se mantenga, capidisminuida, queda el problema de La Sexta, de la que Mediapro es accionista de referencia, junto a José Manuel Contreras, asesor político del Partido Socialista. La Sexta no remonta en audiencia ni en ingresos, y los socios, especialmente los mexicanos de Televisa, se niegan a poner más dinero. Y todo hace pensar que en breve, si Zapatero cae (Rubalcaba está con PRISA, no con Mediapro-La Sexta) perderá su principal apoyo.

Roures y Contreras buscan ahora una salida a La Sexta. No es fácil.

Juan María Piñero

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