• Guindos, cada vez más cabreado con el presidente de la AEB: no le gusta que le dé lecciones y que minusvalore el coste del rescate bancario.
  • El Ejecutivo quiere unir CECA y AEB, con Fainé al frente.
  • La CECA da trabajo a 100 personas, en la AEB sólo son 50, pero la CECA espera beneficios.
  • Martín cuenta con el inestimable apoyo de Botín.

Miguel Martín (en la imagen) puede tener sus días contados al frente de la Asociación Española de Banca, la AEB. O eso es lo que pretende el Gobierno, concretamente el ministro de Economía, Luis de Guindos, cada vez más cabreado con Martín.

Al ministro no le gustó un pelo la intervención del presidente de la patronal bancaria en los pasados cursos de la Asociación de Periodistas de Información Económica (Apie), celebrados en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP). A Guindos no le gustó que le diera lecciones y que minusvalorara el coste del rescate bancario.

En cualquier caso, el Gobierno quiere unir las dos patronales: la de banca (AEB) y la de cajas (CECA), y poner a Isidro Fainé, presidente de esta última, al frente. Pero ocurren varias cosas. La primera, que la Confederación Española de Cajas de Ahorros, a diferencia de la AEB, ahora es un banco que ofrece servicios bancarios a las cajas de ahorros, da trabajo a 100 personas y espera obtener beneficios este año.

Un proyecto que a Fainé le parece más interesante que el de la AEB, que no deja de ser una asociación en la que trabajan unas 50 personas.

Pero Martín también se ha movido. Recuerden si no el curioso comunicado del diez de junio en el que el presidente de la AEB respondía a una información del diario ABC que aseguraba que Fainé quería presidir la patronal resultante de la fusión de ambas. Además, y muy a tener en cuenta, Martín cuenta con el inestimable apoyo de Emilio Botín, todavía presidente del Santander.

Pablo Ferrer

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